Entrevista a Juan Carlos de Soroa: “El reto de actualizar la Orientación Educativa supone dejar de ser bomberos”

Publicamos hoy la entrevista a Juan Carlos de Soroa, orientador Educativo con larga trayectoria profesional en Ávila y provincia; mucho/as le conocemos por su blog: Orientación Educativa para el siglo XXI, su participación en Colectivo Orienta y en redes sociales (@de_soroa en Twitter). Juan Carlos nos habla sobre su trayectoria profesional y también incluye una reflexión educativa ante la pandemia por coronavirus que hemos vivido este curso.

 

1. ¿Cómo llegaste a la Orientación Educativa? Cuéntanos algo sobre tus inicios y tu trayectoria como orientador/a.

Me Licencié en Psicología, en la especialidad de psicología clínica, y fue en este campo donde comencé a desarrollarme profesionalmente durante algunos años. Viendo la dificultad que existía entonces en esta área de la psicología, me surgió la necesidad de reconducir mis objetivos profesionales a la psicología educativa que, en aquellos años, los 90, experimentó un auge importante, con la incorporación plena de la Orientación Educativa al sistema educativo español regulada por la LOGSE.

Fue así como en septiembre de 1996 me incorporé como funcionario interino en el IES Juana de Pimentel para realizar las funciones de Orientador Educativo. Tras varias oposiciones aprobadas sin plaza trabajando como interino en diversos IES de la provincia de Ávila y en el EOEP del Valle del Tiétar, en 2002 conseguí al fin ser funcionario de carrera. Desde entonces he trabajado en el IESO Villa de Sotillo hasta 2010 para trasladarme después al IES Juana de Pimentel (Arenas de San Pedro), que en 2017 se fusionó con el otro IES de la localidad, creándose el IES “Arenas de San Pedro” donde ejerzo en la actualidad.

2. ¿Qué parte de tu trabajo en Orientación te gusta más?

En primer lugar, he de decir que soy un convencido de la orientación mediante programas de prevención y desarrollo. Por ello el diseño de estos programas, su desarrollo y su evaluación (como forma de investigación educativa), son las tareas que mas disfruto y las que me han proporcionado un mayor desarrollo profesional. La aplicación de las TIC en este contexto, en los últimos años, ha sido también un reto muy interesante que me ha obligado a formarme y transformarme como Orientador Educativo.

Por otra parte, me gusta el trabajo directo con las personas: alumnado, profesorado, familias. Bien sea el trato personal y mas individualizado como el trabajo con grupos en el desarrollo de diversos programas de Orientación Educativa. La interacción personal cara a cara se me antoja mas importante que nunca, ante unas relaciones sociales cada vez mas impersonales y virtuales.

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Fuente de la imagen: Pixabay 

3. ¿En qué aspectos crees que puede mejorar la Orientación Educativa? ¿Cómo podría lograrse?

Al igual que considero necesaria una auténtica “revolución educativa” que esté en condiciones de afrontar los retos de la sociedad del siglo XXI, que en mi opinión de forma muy resumida son la sociedad del conocimiento, el desarrollo sostenible y la búsqueda de la felicidad de personas y grupos sociales; que permita dejar atrás objetivos y formas de hacer que hace tiempo quedaron obsoletos, creo que la Orientación Educativa precisa del mismo cambio radical y urgente.

Es preciso dejar atrás funciones profesionales, áreas de actuaciones y metodologías de la Orientación Educativa que de igual forma han quedado desfasadas y que no ayudan mucho a esta necesidad de transformación de la educación que demanda nuestra sociedad actual.

La atención a la diversidad se ha convertido en inclusión y las adaptaciones curriculares se diluyen en el Diseño Universal de Aprendizaje.

La neurología esta en continuo avance ofreciendo cada vez mas evidencias de cómo aprende el cerebro y cómo se debería enseñar. Muchos de los supuestos “trastornos” o “déficits” aparecen ahora como “neurodiversidad”. La creciente problemática en el ámbito de la salud mental infanto-juvenil no es atendida de forma adecuada desde modelos que no integren a los centros educativos, que es donde se manifiestan y mejor pueden abordarse muchos de estos problemas. La educación emocional y social emerge como una necesidad ante la despersonalización y la digitalización de las relaciones personales y sociales. La orientación académica y profesional tradicional no tiene sentido en un mercado laboral “liquido” y una oferta educativa rígida alejada de las cambiantes necesidades de la sociedad digital. El desarrollo sostenible no admite mas demora y debe partir desde la concienciación y el comportamiento ciudadano que tiene que estar en el centro de la acción educativa.

Ante esta realidad el modelo asistencial y la improvisación coyuntural deben dejar paso a programas de orientación educativa que demuestren con evidencias su efectividad y que estén en consonancia con las demandas y los retos que hoy día presenta la sociedad.

Para lograse es preciso en primer lugar redefinir las competencias profesionales del orientador educativo y sus objetivos y funciones en el Sistema Educativo, para después poder actualizar tanto la formación inicial de los profesionales de la orientación educativa como de su formación práctica y a lo largo de toda su carrera.

La posibilidad de conectarse en redes profesionales es fundamental para el avance personal y de la propia profesión.

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Fuente de la imagen: Pixabay

4. Seguro que, de tu trayectoria en Orientación Educativa, guardas algún recuerdo especial sobre un centro, proyecto, grupo de alumnos… ¿Cuál te animas a compartir con los lectores de Colectivo Orienta?

De toda mi trayectoria personal estoy especialmente orgulloso de los años como Orientador Educativo en el extinto IES” Juana de Pimentel” de Arenas de San Pedro, años en los que me fue posible conjuntar mi madurez personal y profesional, con un Equipo Directivo y un Proyecto Educativo motivantes. Fueron unos años de intenso trabajo creativo que se vio plasmado en diversos proyectos innovadores y de calidad mucho de los cuales he ido compartiendo en mi blog “Orientación Educativa para el siglo XXI” junto con algunas reflexiones y “curación” de contenidos.

5. ¿Qué reflexión haces a partir de lo que ha ocurrido durante el confinamiento por COVID-19 en los últimos meses?

Lo explicaba en mi blog hace unas semanas. Vivimos tiempos difíciles, quizás de los más difíciles que esta generación ha tenido que afrontar. Lo sentimos y lo actuamos cada cual desde su lugar (sobre todo en casa) y su responsabilidad personal, si, social también. Todos los aplausos a quienes están aportando soluciones, empatía, solidaridad y cumplimiento por encima de lo esperado. Los profesionales de la educación nos hemos visto superados por la situación derivada de la pandemia, al igual que profesionales de todos los ámbitos y sectores sociales, incluidas las distintas administraciones y los profesionales de la política. Hemos ido improvisando actuaciones educativas con el alumnado que tenemos a nuestro cargo al compás de las improvisaciones que la administración educativa ha ido dictando. Hemos querido seguir el curso académico como si no pasara nada, con la urgencia de hacer visible a la sociedad que también nosotros estamos en primera línea, que no estamos de vacaciones, que cumplimos con nuestra obligación.

Sin embargo si que está pasando algo, algo inédito, grave, con consecuencias imprevisibles para toda la sociedad. Así está siendo para millones de adultos en nuestro país y en muchos otros países del mundo. Es difícil imaginar cómo están viviendo y sintiendo todo esto los niños, los adolescentes, los jóvenes. Y más difícil aún comprender sus emociones ante la pérdida de familiares o personas queridas o frente a la ausencia de ingresos familiares derivados de despidos, ERTES o cierres de negocios.

Las administraciones educativas dictan instrucciones para continuar con el currículum, las programaciones, las evaluaciones y promociones, aprovechando, dicho sea de paso, los recursos privados de los docentes, sus ordenadores, su wifi, sus impresoras, sus cámaras de vídeo y todos los demás recursos que utilizamos para seguir enseñando como si no pasara nada. Algunos responsables políticos siguen incidiendo, a pesar de todo, en la “cultura del esfuerzo” como criterio para promocionar de curso, cuando todos los esfuerzos de la sociedad están dedicados a recuperar eso que llaman “nueva normalidad”. ¡Qué falta de empatía por aquellos que tienen todo frente a los que lo poco que le quedaba de la anterior crisis económica se lo está llevando esta crisis del COVID-19! Los millones de familias cuya mayor preocupación no son esas tediosas tareas descontextualizadas de matemáticas o ciencias sociales que obligan los profesores a hacer a sus hijos porque las instrucciones educativas dicen que es lo que hay que hacer, sino en cómo van a afrontar el día de mañana o el fin de mes.

Pero, haciendo autocrítica, también tenemos una enorme responsabilidad los docentes. En primer lugar por que muchos de nosotros estamos interpretando las instrucciones dictadas por las diversas administraciones educativas en el sentido más académico e insensible de las mismas, dejándonos llevar por una alterada inercia: avanzando materia, mandando tareas sobre contenidos que no son debidamente explicados, ignorando a los alumnos que no tienen el privilegio de tener apoyo familiar en sus estudios, dispositivos digitales, conexión a internet o a aquellos que simplemente no tienen la competencia digital necesaria para poder aprender en la distancia (al igual que sus propios profesores carecen de la misma competencia para poder enseñar en esa misma distancia). Es decir, siguiendo con nuestras clases de la forma que podemos, cambiando lo presencial por lo virtual, pero sin mas, desgraciadamente sin nada más.

Sería injusto no valorar todo el trabajo realizado por el profesorado en este período crítico. Está siendo extenuante. Formándonos en el uso de aplicaciones y formas de trabajo para poder llegar a nuestros alumnos. Echando horas y horas para cumplir con nuestra obligación, obligación que deviene de las instrucciones que recibimos por parte de nuestra respectiva administración educativa que, como hemos visto en algunos casos, se ha desvinculado del acuerdo a nivel nacional para tener unos mismos criterios, que no significa que sean mejores o peores, pero al menos uniformes para todo el alumnado de nuestro país.

Al final la responsabilidad última es nuestra, de los docentes. Nosotros somos los que tenemos el contacto con muchos de nuestros alumnos y sus familias, aunque desgraciadamente no de todos. Somos los que aprobamos o suspendemos, los que decidimos si un alumno pasa de curso o repite. He podido comprobar como una parte de mis compañeros apelan también a la cultura del esfuerzo (cómo voy a aprobar al disruptivo, al absentista, al vago, al inepto). Otros compañeros, sin embargo, comprenden que esta situación excepcional requiere medidas excepcionales y que tales medidas están en sus manos, en su propia conciencia. El curso está en parte perdido y no se quiere hacer más daño. Hay que mirar al futuro y todo lo no aprendido en este curso se podrá aprender en los siguientes, adaptando lo que sea necesario adaptar con el tiempo suficiente, con el sentido necesario.

6. Y, para terminar, te pedimos que actúes como Orientador/a. ¿Qué le recomendarías a una Orientador/a que está empezando en su trabajo?

Cuando yo comencé mi trabajo como Orientador Educativo nos llamaban los “pakistaníes” (pa que están estos aquí). Hoy en día nuestra labor es considerada si no imprescindible, si muy necesaria. Lo/as compañero/as que comienzan ahora su carrera profesional tienen el reto de actualizar la Orientación Educativa al complejo mundo en que vivimos y ello supone dejar de ser “bomberos” que apagan fuegos, para ser profesionales que contribuyen decisivamente a prevenir los problemas y desarrollar las competencias educativas, sociales y emocionales de los niños y adolescentes del siglo XXI.

Para esta misión no hay recetas mágicas ni sirven las intervenciones puntuales o a corto plazo, y mucho menos la burocratización de nuestro trabajo. Lo que vale es el aprendizaje continuo mediante un trabajo riguroso basado en la evidencia que ofrece la evaluación también rigurosa de las propuestas que ofrecemos a la comunidad educativa en la que intervenimos.  Enseñar y aprender con otros compañeros de la Orientación Educativa con las posibilidades que nos ofrecen las TIC y la sociedad del conocimiento, es un recurso fundamental no solo cuando se comienza en este mundo de la orientación, también a lo largo de toda la carrera.

JC Soroa

 

 

Juan Carlos de Soroa González-Cavada

Blog: https://jcsoroa.blogspot.com

Twitter: @de_soroa

3 comentarios en “Entrevista a Juan Carlos de Soroa: “El reto de actualizar la Orientación Educativa supone dejar de ser bomberos”

  1. Pingback: ¿Cómo será la Orientación Educativa “en la nueva normalidad”? Recopilamos las entradas de Colectivo Orienta durante el curso 2019/20. | Colectivo Orienta

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