Pero, ¿quién orienta a las orientadoras y orientadores educativos?

No se trata de plantear una ingeniosa paradoja, sino un problema real. Quienes trabajamos en orientación educativa en los centros escolares nos sentimos muchas veces desorientados. Sin embargo, no siempre tenemos claro a quién podemos acudir.

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Fuente de la imagen: Pixabay

Para poder orientar, una premisa fundamental es saber hacia dónde conviene dirigirse. Hay días en que las orientadoras y orientadores educativos nos sentimos desorientados, pues los retos a los que nos enfrentamos en nuestros centros no tienen una fácil respuesta.

Desde que comencé a participar activamente en redes y blogs, en 2012, he sentido que «orientar en red«, «orientar con una red«, es una de las pocas alternativas que tenía a mano cada vez que me sentía desorientado.

«Una cita en latín siempre da un aire de erudición a un modesto blog como el mío. Esto era lo que escribía el bueno de Juan de Salisbury: «Decía Bernard de Chartres que somos como enanos a los hombros de gigantes. Podemos ver más, y más lejos que ellos, no por alguna distinción física nuestra, sino porque somos levantados por su gran altura.» Hoy no quiero hablar de gigantes, sino citar a algunos de esos profesionales que he encontrado en Twitter y en la blogosfera y que leo casi cada día. Se muestran cercanos, accesibles, comparten lo que saben y lo que les gustaría saber. No son gigantes (ni falta que les hace), pero con sus reflexiones me ayudan a plantearme la educación como un trabajo reflexivo y crítico. Son, en realidad, como los médicos de cabecera a los que acudo para encontrar y compartir ideas.» (Alberto del Mazo, 1-2-2013)

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Fuente de la imagen: Pixabay

En este mismo blog, en Colectivo Orienta, otras orientadoras como Rebeca Llamedo y Begoña Cañete, dos de esas gigantes en quienes me apoyo con frecuencia, han reconocido cómo a veces se han sentido también desorientadas y han encontrado en la red una ayuda necesaria.

«Es en esos días, cuando una se lleva el conflicto emocional de ese chaval para su casa, le da vueltas y más vueltas; lee, busca información, recursos, se intenta documentar y duda de sí su profesión debería haber sido panadera, artesana, fotógrafa o qué se yo. Al final como siempre, la orientadora está desorientada. Y es que hay días que al disfraz de Inspector Gadget le faltan utensilios, o están estropeados, o no se disparan cuando se tienen que disparar. Y es que de educación, ya sabemos que cualquiera habla. Y si nos centramos en el área de la orientación, todo el mundo parece tener las herramientas que a ti se te han perdido.  Menos mal que siempre está disponible el grupo de whatsapp de Orientadores de guardia, el grupo de Twitter Orientando TW, el de Telegram Orientando TG, o el marido que te prepara un té, para ayudarte a reencuadrar, sugerirte dónde buscar, prestarte su gadgeto-brazo o dibujarte un mapa para encontrar el tesoro.» (Rebeca Llamedo, orientadora, 2-10-2017)

«Colaborar, compartir, aprender, leer y conocer profesionales de la orientación educativa a través de la red no lo hubiese conseguido de otra manera. Mi enorme agradecimiento a las personas que he encontrado en redes como Twitter y a muchísimas más que conozco a través de la red diariamente y que me enseñan tanto. Y por todo ello, seguiré orientando y “enredando en la red”… ¡GRACIAS!» (Begoña Cañete, orientadora, 13-3-2017)

 

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Fuente de la imagen: Pixabay

La red de orientación cobra un valor innegable, como explicaba otro orientador, Víctor Cuevas, al hablar de las ventajas e inconvenientes de la conexión en un artículo:

«En el ámbito de la orientación educativa, la irrupción de las redes sociales ha traído la posibilidad de poner en contacto a muchos profesionales y establecer relaciones virtuales. Es lo que muchos denominan el “claustro virtual”. Este claustro cumple las funciones del claustro de un centro educativo, al ser capaz de canalizar inquietudes, realizar debates, poner en común propuestas e, incluso, desarrollar proyectos colaborativos con compañeros que no trabajan juntos en el mismo centro. Además, la red de profesionales creada al amparo de estas redes sociales permite superar el aislamiento tradicional de los orientadores en los centros de Secundaria, aportando criterios, materiales y, desde luego, apoyo emocional. En no pocas ocasiones, además, este contacto virtual ha desembocado en un contacto personal, afianzado estas redes informales aún más yendo hasta lo personal. En definitiva, estar conectados tiene múltiples ventajas desde el punto de vista profesional y personal (Víctor Cuevas, orientador educativo, Revista AOSMA, 23, Feb. 2017; pág. 71)

Quienes me conocen, saben que doy un alto valor a esta «orientación educativa en red» que hemos creado a fuego lento a lo largo de los últimos años. Sin embargo, que este ámbito virtual sea el principal recurso que tenemos muchas personas en orientación educativa, me genera muchas dudas que hoy quiero compartir en esta entrada.

En primer lugar, si tengo que consultar virtualmente a esta red, formada por muchas personas, muchas de las cuales ni siquiera conozco en persona, posiblemente es porque no tengo a mano a muchas compañeras ni compañeros a quienes consultar. Este curso, por ejemplo, trabajo en un instituto, soy el único orientador en mi Departamento; puedo pedir ayuda a mi compañera PTSC, a mis compañeras PTs, a jefatura de estudios… pero no cuento con otra orientadora, con otro orientador, a mi lado para, como mínimo, valorar con ella o con él si lo que hago cada día está mejor o peor hecho. Sí, sé que cuento con una estupenda unidad de programas educativos para consultarles algunas cuestiones técnicas, pero son personas con las que puedo reunirme solamente de manera puntual.

Al llegar a un nuevo puesto, como es mi caso este curso, lamentablemente uno no se encuentra un manual de instrucciones. Toca tirar de la mochila que llevas, de tus experiencias previas, pero sin estar seguro de que lo que has ido aprendiendo es válido o aplicable en el nuevo contexto en el que empiezas a trabajar. En una comunidad autónoma como en la que trabajo, en Madrid, además no contamos con una legislación especialmente clara respecto a nuestras funciones, que andan desperdigadas entre decretos, instrucciones y circulares… Necesitaríamos un «kit básico de orientación educativa«, que incluyese nuestra agenda fundamental, con actuaciones y temporalización, con protocolos claros y unificados… pero me temo que ese «kit básico» se limita al plan del año anterior y su memoria, que incluye muchas generalidades y no demasiadas concreciones.

Muchas veces me quedo con la sensación de que, pese a que nos llenemos la boca hablando de «redes» y «colaboración», es una parte mínima lo que hacemos visible. Un compañero de este año me indicaba que siempre ve a los orientadores y orientadoras con los que ha trabajado con una aureola de secretismo que utilizamos para hacernos valer, sin explicar a fondo a otros en qué criterios se basan las decisiones que tomamos o las orientaciones que damos. Quizá por ese secretismo pocas veces uno transmite ni hereda un trabajo previo de manera completa; cada orientadora u orientador que nos vamos, cada orientadora u orientador que venimos, nos llevamos o traemos diferentes enfoques, distintas miradas en este oficio de orientar, con lo que confundimos aún más a estudiantes, profesores, familias… que nos ven pasar.

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Fuente de la imagen: Pixabay

Tras más de 25 años de presencia estable de orientadoras y orientadores en el sistema educativo, uno echa en falta un modelo claro de orientación educativa, en la línea del modelo ASCA de Estados Unidos, adaptado a nuestra realidad. Porque no puede ser que mi práctica dependa de mi experiencia previa, de mi buen o mal criterio, de si he adquirido completamente mi competencia profesional como orientador o, en cambio, como no queda muchas veces más remedio, me enfrento a mi trabajo con dudas que además no tengo muy claro a quién debo preguntar.

Por todo ello, me planteo muchas veces por qué no existe un equipo estable de asesoramiento a orientadoras y orientadores, un grupo de personas veteranas en estas lides, liberadas de un puesto en un centro, para poder estar pendientes de estas posibles consultas o dudas de manera presencial, viniendo regularmente a los centros. Un equipo que podría estar formado por quienes están en sus últimos años de carrera profesional como orientadoras y orientadores. ¡Hay tanto conocimiento que se pierde cada vez que un orientador o una orientadora se jubilan! Pocas veces todo lo que podrían aportar se transmite a quienes nos quedamos en las trincheras. Nos dedicamos a una profesión que nos pasamos años aprendiendo y cuyo aprendizaje termina yéndose cuando nosotros nos vamos. ¿No es un lujo dejar perder tanto conocimiento?

Los seminarios y grupos de trabajo también son una alternativa muy interesante para «orientar en red y con red», aunque no siempre los tiempos, desplazamientos, horarios… hacen fácil esta posibilidad inter-centros.

Mientras no tengamos un kit de supervivencia en orientación, un modelo claro y bien definido, o un «equipo de orientación para orientadores«, nos tocará seguir usando las redes profesionales, no porque creamos que es la única opción posible, sino porque son el último recurso al que agarrarse muchas veces. Y tú, ¿quién crees que orienta o debe orientar a otras orientadoras y orientadores?

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Alberto del Mazo

Orientador educativo

Blog: http://queduquequeducuando.blogspot.com

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6 comentarios en “Pero, ¿quién orienta a las orientadoras y orientadores educativos?

  1. Muy interesante tu reflexión, Alberto. Me lleva a preguntarme cómo podría combinarse la «orientación educativa en red virtual» con una «red personal de orientadores y orientadoras» que permita ese apoyo mutuo «cara a cara» que en muchas ocasiones necesitamos tanto. Un saludo compañero.

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  2. Nos faltan muchas cosas en la orientación educativa. Pero nos sobran las fronteras. Puedo estar sola en mi centro. Pero gracias a compañeros y compañeras como Alberto del Mazo, me siento muy acompañada. De lo que no estoy tan segura de que exista el mismo sentimiento en otros colectivos.

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  3. En Granada hay varias reuniones durante el curso organizadas por Equipo Técnico Provincial. También existe la Red Profesional de orientadores que nos reunimos una vez al mes en el Centro de profesorado y apoyada por ASOSGRA (Asociación de orientadores de Granada y Jaén).

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  4. Pingback: Pero, ¿quién orienta a las orientadoras y orientadores educativos? — Colectivo Orienta | Orientar hacia el buen rumbo...

  5. Pingback: ¿Cómo será la Orientación Educativa “en la nueva normalidad”? Recopilamos las entradas de Colectivo Orienta durante el curso 2019/20. | Colectivo Orienta

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