Malos tiempos para la orientación educativa: entre la desregularización y la precarización.

Desde Colectivo Orienta, tenemos la suerte de contar para esta penúltima entrada del curso con uno de nuestros referentes, Miguel Ángel Valverde, orientador ya jubilado y autor de uno de los blogs más destacados en los últimos años, Entre pasillos y aulas. Desde su jubilación, Miguel Ángel no ha parado, publicando un libro sobre su abuelo (El soldado Miguel) y ha cambiado los pasillos y aulas por fogones y ollas en su blog Cocineando.

Se trata de una entrada algo más larga que las habituales que publicamos, pero estamos seguros de que merece la pena su lectura: un análisis de la orientación educativa desde Andalucía, extrapolable en casi todos sus puntos al resto de comunidades autónomas, con una serie de propuestas de mejora. Completan la entrada las ilustraciones de otra orientadora, Lourdes Otero.

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Ilustración: Lourdes Otero, orientadora

Un poco de historia…

He decidido llamar así a este artículo porque pienso que estamos atravesando el mayor periodo de crisis para la Orientación desde su implantación en el sistema educativo público.

No viene mal recordar que, durante los años ochenta equivalentes a nuestra Prehistoria, una vez que son transferidas a comunidades autónomas como la Junta de Andalucía las competencias educativas, se crearon un conjunto de recursos y programas relacionados con la orientación educativa y profesional, la compensación educativa y la intervención psicopedagógica con el alumnado con necesidades educativas especiales. En 1983 se crearon los Equipos de Promoción y Orientación Educativa y los Servicios de Apoyo Escolar; y en 1985, se crearon los Equipos de Atención Temprana y Apoyo a la Integración. Estos recursos permanecieron así hasta que en 1995 la Consejería de Educación los unificó mediante un Decreto que regula los Equipos de Orientación Educativa con amplias funciones generales (de asesoramiento, colaboración e intervención) y especializadas (en la orientación vocacional, la acción tutorial y la atención a la diversidad) en los centros educativos de Infantil y Primaria.

Por otro lado, durante los primeros años 90 y con la implantación de la LOGSE, se constituyen los Departamentos de Orientación en los institutos de Educación Secundaria. Estos fueron momentos de gran ilusión para muchas orientadoras y orientadores que comenzaban una experiencia novedosa, pero también controvertida porque se contaba con el rechazo de parte del profesorado que se oponía a la LOGSE y nos consideraban su caballo de Troya. Hay que recordar el sobrenombre de “pakistaníes” que algunos nos adjudicaban: ¿para qué estáis aquí?

La primera década del siglo actual fue de tímida extensión y consolidación de la Orientación. Se unificó el grupo de profesorado especialista en Orientación Educativa como profesorado del grupo A adscrito a las especialidades de Pedagogía y Psicología, aunque continuó un modelo de actuación diferenciado, los Equipos y los Departamentos. A mitad de esta década se publica en el BOJA una normativa específica que regulaba sus funciones y otros aspectos organizativos en Andalucía. En concreto para los Departamentos las Órdenes de 27 de julio de 2006 sobre organización y funcionamiento del Departamento de Orientación y de determinados aspectos del Plan de Orientación y Acción Tutorial. En Andalucía, algunos Departamentos, pocos, cuentan con segunda orientadora u orientador.

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Ilustración: Lourdes Otero, orientadora

Modelo de orientación.

Para definir el modelo de orientación de Andalucía vamos a buscar aquellos aspectos (principios, fines y objetivos) que vienen en las normas de grado superior (leyes orgánicas, leyes, decretos y órdenes) que definen y estructuran el sentido de la orientación en el sistema educativo. Hay cuatro aspectos destacables de ese modelo que me gustaría resaltar aquí:

  • La consideración de la atención psicopedagógica y de la orientación educativa y profesional como un principio de la actividad educativa y como un factor que favorece la calidad de la enseñanza y formación del profesorado. De ahí la importancia que se le da al asesoramiento y colaboración con el profesorado, los tutores y tutoras, los equipos docentes, los departamentos didácticos, el equipo directivo, las familias…
  • La tutoría y la orientación del alumnado forma parte de la función docente. La orientación es competencia del profesorado en general, del profesorado tutor en particular y de los servicios especializados en la orientación que tendrán una labor de asesoramiento y colaboración con los primeros, así como una intervención directa con alumnado individualmente o en grupo.
  • La orientación educativa y profesional es un derecho que tiene el alumnado. La Administración educativa tiene la obligación de proporcionar este servicio por lo que garantizará la orientación académica, psicopedagógica y profesional al alumnado. La coordinación de las actividades de orientación se llevará a cabo por profesionales con la debida preparación. El derecho a la orientación necesita de recursos personales suficientes para que ese derecho se realice con garantías de calidad y esto implica la mejora de las plantillas tanto en ratio como en estabilidad.
  • La orientación educativa y profesional de los estudiantes es un medio necesario para el logro de una formación personalizada, que propicie una educación integral en conocimientos, destrezas y valores. Por consiguiente, la orientación educativa es un medio para el desarrollo personal y la garantía de una respuesta educativa ajustada a las necesidades del alumnado. Para ello los servicios de orientación tienen funciones de asesoramiento, de colaboración, de coordinación de programas, de planificación, de intervención directa y de evaluación psicopedagógica.

Las funciones de los Departamentos y Equipos de Orientación están relacionadas con las siguientes habilidades:

  • Colaborar: con profesorado tutor, equipos docentes, departamentos didácticos, equipos directivos, comunidad educativa…
  • Planificar y programar: POAT, medidas y programas para la mejora de la convivencia, para la mejora de los aprendizajes, para la adaptación curricular, para la orientación académica y vocacional…
  • Coordinar: programas y actuaciones.
  • Asesorar: al profesorado tutor, a los departamentos didácticos, a los equipos docentes y directivo, a la comunidad educativa…
  • Otras…

Y las funciones de las orientadoras y orientadores son:

  • La evaluación psicopedagógica (1).
  • El asesoramiento al profesorado, a tutoras y tutores, al equipo directivo, a las familias… (5)
  • Asistencia a reuniones de evaluación, de coordinación… (1)
  • Impartir clase. (1)
  • Otras…

A lo largo de los años de puesta en práctica de este modelo de orientación encontramos tres niveles de intervención y tres grandes aspectos o ámbitos que hay que tener en cuenta para el desarrollo de la función orientadora:

  • Niveles:
    • Aula/Grupo
    • Centro
    • Zona de orientación
  • Aspectos/Ámbitos:
    • Tutoría y Acción tutorial o Desarrollo Personal y Social.
    • Apoyo a los procesos de enseñanza aprendizaje o Atención a la Diversidad.
    • Habilidades para la gestión de la carrera/Orientación Académica y Vocacional.

En resumen, en este modelo los servicios especializados de orientación tienen un papel clave en el asesoramiento al profesorado en aspectos relacionados con la acción tutorial, con las medidas para la mejora del aprendizaje del alumnado y de la convivencia; también en la intervención directa con el alumnado y con sus familias individualmente o en grupos; en la colaboración con el profesorado, el equipo directivo, las familias y la comunidad educativa. Y tienen también la función específica de realizar la evaluación psicopedagógica del alumnado.

Llevar a cabo todas estas funciones, desarrollar todas las habilidades que se demandan, atender de forma individual, intervenir directamente en grupos y con familias, asistir a reuniones, asesorar a la comunidad educativa, planificar y programar, impartir clase, mantenerse informados y actualizados… Además de otras funciones que se realizan por el hecho de formar parte de un centro educativo: hacer guardia, elaborar recursos, medidas, programas… Todo esto requiere de un equipo de profesionales de la orientación acorde con lo que se espera de ellos y ellas. Una persona en un centro de secundaria con 700 o mil estudiantes o con una media de tres centros de Infantil y Primaria asignados no puede desarrollar las funciones que se esperan de ella con un mínimo de calidad. Y menos aún con el deterioro de las condiciones de trabajo que se han producido en la última década.

Perfil del orientador - Lourdes Otero

Funciones de las orientadoras y orientadores educativos. Ilustración: Lourdes Otero, orientadora

 

Entre la precariedad y la desregulación.

Durante la segunda década de este siglo, tiene lugar la crisis económica más fuerte desde el Crac de 1929, la llamada Gran Depresión. Malos tiempos que afectan a la orientación. La educación sufre graves recortes junto con otros servicios públicos básicos como la sanidad o la dependencia. Se adoptaron medidas que han influido en la dinámica negativa que ha supuesto esta década para la educación en general y para la orientación en particular. Entre otras, la reducción de las plantillas y su precarización debida a los recortes y a la exigua tasa de reposición a la hora de ofertar las plazas que el sistema educativo tiene que reponer para conseguir su estabilidad. El resultado de este desfase en la reposición de los recursos humanos es el incremento del número de orientadores y orientadoras en situación de precariedad.

En 2011, cuando comienza de lleno la crisis, la plantilla de profesorado dedicado a la orientación en Andalucía era de 1.731 personas, mientras que, en 2018, ya en teórica fase de recuperación, son 1.638, casi un 5% menos. La tasa de reposición de efectivos del 10% (según el R.D. 20/2011 de 30 de diciembre) trae como consecuencia que apenas se convoquen plazas para oposiciones, prácticamente es su congelación, aumentando por consiguiente el porcentaje de interinidad y precariedad en la plantilla. Se acepta como normal para un sistema como el educativo tener alrededor de un 5% de personal interino para atender las urgencias que el sistema requiere. Sin embargo, durante esta década, la tasa de interinidad ha subido hasta el 24%, casi cinco veces más que lo admitido como razonable. Por ello, se está utilizando esta figura interina no para lo que requiere su función sino como una medida de ahorro que facilita la contratación de profesorado “low cost” con la consiguiente pérdida de derechos e inestabilidad profesional, personal y familiar.

La consecuencia de estas medidas es la precarización del sistema educativo y la precariedad laboral de muchos orientadores y orientadoras. Las personas en situación de precariedad son más proclives a sufrir procesos de inseguridad, incertidumbre y falta de garantías en sus condiciones de trabajo que afectan a su vida personal y profesional. Esta situación es la que está permitiendo la inestabilidad de las plantillas, que la jefatura de muchos Departamentos de Orientación no la ostente el profesorado especialista en orientación sino otros componentes del Departamento que no son de esta especialidad, que las orientadoras y orientadores impartan asignaturas que, en ocasiones, no tienen nada que ver con la especialidad de Orientación, que se pierdan recursos para la acción tutorial y para el asesoramiento al profesorado, que la orientación pierda relación con el contexto en el que se tiene que realizar, etc. Muchas orientadoras y orientadores interinos realizan diariamente grandes desplazamientos para llegar a sus puestos de trabajo o tienen dificultades para la conciliación familiar. Todas estas situaciones influyen y afectan a la calidad del trabajo que se realiza.

En paralelo a esta deriva económica que afecta a la orientación produciendo más precariedad y menos recursos, se produce otra interna que produce otros efectos negativos y desequilibrios en el subsistema de la orientación del sistema educativo. Podemos decir que existe un problema de “desregulación”, entendiendo por ella, siguiendo al profesor Gimeno Sacristán, un conjunto complejo de circunstancias que afectan a un modelo, en este caso de orientación, que es coherente con un proyecto educativo y cultural, que trata de conseguir unas finalidades educativas y proporcionar racionalidad al sistema. Estas circunstancias que están afectando al modelo de orientación que tenemos en Andalucía son las siguientes, desde mi punto de vista:

  • Por un lado, las contradicciones del modelo que existen en la práctica en Andalucía. En concreto se reproducen dos modelos diferentes de orientación por parte de los E.O.E.s y de los Departamentos. El primero centrado en la evaluación psicopedagógica y el segundo más coherente con el modelo de orientación establecido por la normativa y centrado en el asesoramiento, la colaboración y el resto de funciones de la orientación.
  • Por otro lado, existen disfunciones relacionadas con “la eliminación de normas uniformes y claramente establecidas que permiten intervenir y actuar ante situaciones previsibles e imprevistas que favorecen la participación democrática y la innovación”. En 2010 se aprueban los Decretos que regulan los Reglamentos Orgánicos de los centros de Infantil, Primaria y Secundaria que contienen la derogación de las Órdenes que regulaban la Orientación en Primaria y Secundaria que fueron promulgadas en 2006. Esta derogación dejó un vacío organizativo y de medidas que tendría que haber sido complementado con otras Órdenes. Sin embargo, la Consejería de Educación ha sido incapaz de sacar una normativa posterior, elaboró algunos borradores de la misma, pero no llego a publicar nada. Ese vacío desregulatorio, esa carencia de normas, ha producido un estado de anomía (estado o situación que surge cuando se degradan las normas que regulan las relaciones en un grupo o comunidad y esa ausencia normativa empeora el funcionamiento de ese grupo o institución que adquiere conductas relajadas o desviadas que contradicen el modelo inicial).

Esta situación ha sido aprovechada por dinámicas propias de algunos centros para modificar tareas de los profesionales de la orientación, en cuanto a asignaturas a impartir, jefaturas del Departamento, dedicación horaria, tiempo de reunión con el profesorado tutor o reuniones de coordinación con los Equipos Educativos, reparto del tiempo de trabajo de forma equilibrada según las diferentes funciones… La ausencia de normas claras para actuar ante situaciones predecibles debilita las funciones, la organización y el funcionamiento de la orientación. Esto afecta al equilibrio y a la estabilidad del subsistema que pierde fuerza a la hora de integrar y regular a sus componentes, perdiendo además legitimidad el modelo de orientación que hasta ahora hemos venido desarrollando.

No sé las razones por las que la CEJA fue incapaz de realizar ese necesario desarrollo normativo. Si fue una falta de capacidad o de interés. O si utilizó la estratagema de Romanones, que fue presidente del Consejo de Ministros a principios del siglo pasado durante los gobiernos liberales de Sagasta y Canalejas, que decía: “Ustedes hagan la ley, que yo haré los reglamentos”. Y aparecieron una gran cantidad de instrucciones que modificaban con su práctica el modelo de orientación de los Departamentos para dirigirlo hacia un modelo de mayor control de recursos y de funcionamiento, centrado en la detección y la evaluación psicopedagógica y que ante los reducidos recursos desequilibran el modelo de orientación vigente hacia uno de sus tres ámbitos principales de actuación. Entre esas instrucciones podemos destacar las que regulan el procedimiento para la detección y evaluación del alumnado con altas capacidades intelectuales (2011), las Instrucciones de 22-06-2015 y las del 08-03-2017 que regulan el protocolo para la detección e identificación del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo… Y numerosas circulares sobre la actualización del censo de alumnado con NEAE en el sistema Séneca… Algunas instrucciones son tan detalladas que constan con desarrollo y anexos de hasta más de 160 páginas, en concreto las que desarrollan los protocolos de detección e identificación del alumnado NEAE. Por sí mismas, estas instrucciones implican un plan de trabajo completo para uno o más profesionales de la orientación a lo largo de un curso escolar. Esto supone una modificación en la práctica de la orientación hacia un modelo más burocratizado y jerarquizado, con tareas muy concretas definidas por agentes externos a los orientadores y orientadoras y con un mayor control sobre recursos y tareas.

Sin embargo, durante este tiempo no se han recibido instrucciones sobre otros ámbitos que constituyen el Plan de Orientación y Acción Tutorial. Por lo que podríamos deducir que desde la CEJA han estado realizando “un Romanones”, es decir, una manipulación torticera y premeditada de las funciones de los profesionales de la orientación y del modelo de orientación establecido por la propia CEJA. No quiero decir que estas funciones específicas no se deban hacer, sino que haciendo esto no se pueden realizar otras actuaciones contempladas en el plan de orientación y acción tutorial debido a la falta de recursos para ello. Para implementar un plan, uno de los elementos que se tienen que conjugar son los recursos personales y materiales que se necesitan para desarrollarlo o que se fundamente lo que hay que dejar de hacer puntualmente por ser menos importante o necesario. En caso contrario, lo que se está haciendo de hecho es violentando el modelo o marco de referencia y las funciones de las orientadoras y orientadores de Andalucía.

En 2014 se elaboraron unos borradores para regular la orientación y la acción tutorial en los centros de infantil, primaria y secundaria. En ellos se reconoce la necesidad de concretar determinados aspectos sobre planificación y desarrollo de la actividad orientadora y de la acción tutorial. Sin embargo, no salieron adelante y la orientación careció de estos aspectos organizativos y de planificación que han dificultado su desarrollo.

Todo esto produce incertidumbre en la práctica orientadora e inseguridad personal y colectiva.

 

Pensando en el futuro - Lourdes Otero

Ilustración: Lourdes Otero, orientadora

 

Propuestas y reivindicaciones para la mejora de los Servicios de la Orientación.

Por consiguiente, habría que demandar a las Administraciones educativas medidas inmediatas para:

  • Reforzar los servicios de orientación con unas ratios adecuadas y con unas condiciones de trabajo y recursos que garanticen un trabajo de calidad. Hay que plantearse como objetivo, aunque sea de forma progresiva, bajar la ratio a 1/250 como indican organismos nacionales e internacionales y existe en otros países. En 2016 se aprobó en el Parlamento de Andalucía una Proposición No de Ley (PNL) a propuesta de Podemos, pero con enmiendas parciales de Ciudadanos y PP que instaban a nombrar a una segunda orientadora u orientador para los centros con más de 500 estudiantes. Esta ratio la propuso Ciudadanos, partido que, por cierto, detenta la Consejería de Educación en estos momentos.
  • Reducir la precariedad de los y las profesionales de la orientación. Rebajar el porcentaje de profesorado interino entre el 5-8% y aumentar la tasa de reposición de las plazas que dejan las jubilaciones, pasando de la práctica congelación actual y acercándolas a la realidad.
  • Introducir recursos en las etapas de Infantil y Primaria para poder desarrollar en la práctica el modelo de orientación que define la normativa. Actualmente está centrado fundamentalmente en la evaluación psicopedagógica al no tener recursos suficientes para la realización del resto de funciones que la ley nos demanda. Sería conveniente ir hacia la creación de un departamento de orientación en estos centros como ocurre en secundaria y en otras comunidades autónomas. Este aspecto también formaba parte de la PNL aprobaba en 2016 en el Parlamento de Andalucía y contemplaba “la dotación de un orientador u orientadora propio en plantilla en todos los centros de infantil y primaria, enmarcando dicha dotación en el plan de orientación educativa (expresado en el punto 1.a y 1.b) para su incorporación progresiva”.
  • Elaborar la normativa intermedia que se derogó en 2010, que no se repuso, y que el subsistema de orientación necesita para concretar determinados aspectos de la planificación, organización y desarrollo de la acción tutorial y de la orientación educativa y profesional coherentes con el modelo de orientación que definen las leyes educativas. Adaptar las normas e instrucciones de los últimos años a los recursos que se tienen para evitar que en la práctica se vulnere el modelo de orientación y se incline hacia alguna de las funciones frente a otras. La PNL aprobada en 2016 en el Parlamento de Andalucía recogía “Diseñar un plan de orientación educativa a cuatro años vistas (2016-2020) que establezca las principales finalidades de la orientación educativa, así como las principales medidas y actuaciones encaminadas a cubrir los siguientes objetivos:
    • a) Un desarrollo normativo específico que regule la orientación educativa en la Comunidad Autónoma de Andalucía.
    • b) La implementación del modelo de orientación a nivel de centro en los centros de educación infantil y educación primaria.”
  • Introducir en los centros y en los departamentos de orientación otras figuras que ahora se administran con cuentagotas como son los profesionales técnicos en integración social, que no monitores escolares, o en educación social. En la citada con anterioridad PNL de 2016 se insta al Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía a “Dotar a todos los departamentos de orientación de personal con un perfil más social que complemente y enriquezca las funciones de los departamentos de orientación.”
  • Por último, los y las profesionales de la orientación tenemos que formarnos para mantenernos actualizados y poder cumplir con las funciones y objetivos que se nos demandan. En especial, las funciones de asesoramiento, de planificación y de coordinación, entre otras.
  • Es fundamental dar un sentido a lo que hacemos. Para ello, es conveniente tener una visión estratégica de las necesidades de orientación de nuestros centros y convertir esas necesidades en misiones, es decir, en medidas, planes y proyectos.
  • Actuar de forma coherente con el modelo de orientación que nos marca la ley. Esto implica equilibrar:
    • Los tres macro-aspectos que articulan las funciones y objetivos de la orientación: el desarrollo personal y social, también llamada acción tutorial; el apoyo a los procesos de enseñanza-aprendizaje o atención a la diversidad; y las habilidades para la gestión de la carrera u orientación académica y vocacional.
    • Los tiempos de dedicación a las diferentes funciones: atención directa e individualizada al alumnado y a sus familias; intervención directa en grupos (incluida la de impartir clase); asesoramiento psicopedagógico a la comunidad educativa; coordinación con el profesorado tutor y equipo directivo.
  • Dinamizar el plan de orientación y acción tutorial asumiendo la necesidad de nuestra labor para dar coherencia y sentido al mismo. En sistemas débilmente articulados, como el educativo, la organización de todas las medidas y actuaciones es clave. Para asesorar se necesitan espacios y tiempos que es importante reivindicar, recursos y medidas que llenen de contenido las funciones y ayuden al profesorado tutor a realizar unas tareas para las que no están suficientemente formados y necesitan nuestra ayuda. La resaca de los recortes ha traído como consecuencia la pérdida de elementos organizativos para el asesoramiento y la coordinación del POAT que nos convendría recuperar. Trabajar por planes y programas es mejor que aplicar medidas puntuales o aisladas.
  • Mantenernos abiertos hacia el uso de las tecnologías de la información y comunicación (T.I.C.), que pueden facilitar el acceso a la información y el asesoramiento a la comunidad educativa. Así como a nuevos conocimientos, como la aplicación de la neurociencia, neuropsicología, neuropedagogía al campo de la orientación; o el desarrollo de las habilidades ejecutivas para el desarrollo personal, social y para la mejora del aprendizaje de los estudiantes, entre otros.
  • Trabajar en grupo y desarrollar un trabajo de equipo: con el profesorado tutor de los diferentes niveles educativos; con los equipos docentes; con los departamentos didácticos; con el equipo directivo; con familias; asociaciones; servicios sociales, etc. Nuestro trabajo consiste en enlazar, en unir elementos de la comunidad educativa, planes y programas, contextos y darles un sentido creando estructuras y fortaleciendo la acción educativa.
  • Por último, creo que es importante que seamos generosos en nuestro esfuerzo; que mantengamos la ilusión por nuestro trabajo; que seamos auténticos. Esto implica que prestemos atención, que demostremos interés por los demás, que tengamos complicidad y empatía y mantengamos unas buenas relaciones con el resto de la comunidad educativa. Que nuestras puertas estén siempre abiertas y seamos receptivos. Siempre he pensado que la mejor manera de pedir es dar y que el ejemplo es más significativo que las palabras.

foto-miguel-angel

 

Miguel Ángel Valverde

Orientador educativo (jubilado)

http://entrepasillosyaulas.blogspot.com

https://twitter.com/Depori98

2 comentarios en “Malos tiempos para la orientación educativa: entre la desregularización y la precarización.

  1. Excelente el recorrido histórico que has realizado por la Orientación, el análisis y las propuestas, que comparto plenamente. Personalmente fui miembro de un SAE, Servicio de Apoyo Escolar, donde tuvimos que desarrollar tareas de compensación educativa en entornos muy difíciles que la administración no supo reconocer. En mi caso, la escolarización del alumnado de diferentes asentamientos chabolistas de Sevilla, entre ellos El Vacíe. Más tarde, ya integrados en los EOEs y algo más regulados,, continuamos en precariedad, demasiadas necesidades para tantos planes propuestos por la Consejería, en un enfoque de trabajo por programas que precisaban de más recursos personales y materiales.Y qué decir de los tiempos actuales en los DO o en los EOEs, efectivamente, precariedad y desregulación, que a pesar de todo no implica desmotivación y que paliamos con una dedicación horaria que sobrepasa, con creces, la establecida. Saludos

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  2. Pingback: Feliz verano: echando un vistazo al curso 2018/19 en el blog Colectivo Orienta. | Colectivo Orienta

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