Entrevista a José Manuel Castro: “Hay que autoevaluarse continuamente…, y evitar caer en los mismos errores”

Entrevistamos a José Manuel Castro. Cuenta con cuarenta años de experiencia en educación y promovió activamente la orientación en red, desde su blog de orientación del IES Hermanos Machado. Tras jubilarse hace tres años, comparte hoy su mirada reflexiva sobre la práctica de la orientación. Actualmente podemos seguir sus reflexiones sobre educación y actualidad a través del blog Trece Gatos Negros

Aunque hace ya más de tres años que me jubilé, sigo con relativa atención los avatares de la educación y, por supuesto, de la orientación educativa. Y digo relativa atención porque durante los cuarenta años que estuve dedicado al mundo de la enseñanza la implicación fue tal que hubo momentos en que llegué a agobiarme y a manifestar síntomas de ansiedad. Supongo que cuando uno pretende hacerlo todo bien, pero las circunstancias y limitaciones, propias y ambientales, impiden que los resultados sean siempre satisfactorios, la frustración y el desánimo pueden llegar a bloquear. En la educación confluyen tantos factores ajenos a nuestro trabajo y que inciden en la labor docente, que los objetivos y previsiones muchas veces no se alcanzan. Por eso, cuando el 30 de junio de 2015 colgué las botas, usando un símil futbolístico, necesitaba alejarme, dedicar el tiempo a otros menesteres diferentes. Y eso fue lo que hice, leer mucho más, viajar, ver series y películas, hacer más deporte, andar, escribir, no hacer nada, nada, nada. Es un enorme placer el dolce far niente, esa posibilidad de quedarse un poco más tiempo en la cama, tomarse un café en cualquier sitio y permanecer sentado contemplando el paisaje sin pensar en nada concreto, dejando que los pensamientos fluyan hacia cualquier lado, pero sin agobios, sin presiones.

De todas formas, mantuve la página web de orientación del Instituto Hermanos Machado orientacionmachado.wordpress.com hasta finales del pasado curso, tres años, pero escribiendo de manera cada vez más esporádica. Cuando veía o leía alguna noticia relacionada con el mundo de la enseñanza y me parecía interesante, la comentaba y escribía alguna entrada en el blog. Hasta que el 5 de junio de 2018 inserté el último artículo, Hasta siempre, aunque no cierro donde me despedí definitivamente. Propuse al nuevo orientador del Instituto que continuara él insertando nuevos contenidos, pero, hasta el momento, no ha querido hacerlo. Lo entiendo, porque hay que dedicar bastante tiempo a esa labor.

Y ahora paso a contestar a las preguntas que el Colectivo Orienta nos hace a los orientadores, supongo que a los más veteranos y, como es mi caso, también a los que ya nos hemos jubilado. Siempre se ha dicho que acudir a la voz de la experiencia puede ayudar a los que están empezando, pero en mi caso así fue y nunca podré agradecer lo suficiente la ayuda de mis compañeros y compañeras de Dos Hermanas así como a todos esos orientadores del Colectivo Orienta y de otros grupos que dedican su tiempo libre a escribir en blogs y páginas de orientación.

1 – ¿Cómo llegaste a la orientación educativa?

Estudié Magisterio en La Coruña y terminé la carrera en el año 1974. Después de un año de trabajo como interino y hacer el servicio militar, en el año 1977 obtuve mi primer destino definitivo en un pueblo de Galicia, Camariñas. Allí, otro compañero y yo comenzamos a estudiar Filosofía y Ciencias de la Educación (sección Pedagogía) en la UNED, carrera que terminé en el año 1983, ya trabajando en Dos Hermanas (Sevilla). En el año 1999 aprobé las oposiciones de Orientación, aunque como estaba trabajando de técnico en la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, no me incorporé al Departamento de Orientación en el IES Hermanos Machado hasta el año 2009.

Después de veintiún años trabajando como maestro y cuatro años en el Servicio de Evaluación de la Consejería de Educación, quería probar otros ámbitos y otros retos dentro de mi carrera docente. Me apasionaba la enseñanza, el contacto directo con los alumnos. Y sobre todo, ayudarles a crecer como personas. La labor del maestro, del profesor, es fundamental, pero sabía que la tarea orientadora era un paso más, un acercamiento a aspectos de la personalidad a los que es difícil llegar en el aula. Por eso me planteé presentarme a las oposiciones, para completar mi profesión como docente: maestro, técnico en Evaluación, en Formación del Profesorado, en Gestión de Recursos Humanos (estos tres últimos ámbitos trabajando durante trece años en la Consejería de Educación) y, por último, seis años de orientador en el IES Hermanos Machado, de Montequinto, Sevilla.

2 – ¿Qué parte de tu trabajo en orientación te gusta más?

En primer lugar, el contacto directo e individual con el estudiante, en el despacho de orientación, sin filtros y sin cortapisas, esperando que la confianza y la sinceridad permitan ayudarle en los problemas que plantean, no sólo en el ámbito del aprendizaje, sino en el más personal e íntimo. Entre los trece y los dieciocho años, las edades de alumnos y alumnas que están en los Institutos, los cambios, las expectativas, las experiencias, las emociones a flor de piel son apasionantes. Nosotros tenemos la inmensa suerte de poder estar al lado de personas que se acercan en busca de alguien que los escuche, que los entienda, que les ayude a soportar los grandes conflictos que se crean consigo mismo y con los que le rodean, el grupo de amigos y la familia. Nosotros, los orientadores y orientadores podemos ser un apoyo fundamental.

Y en segundo lugar, el apoyo a los tutores, sobre todo a los de ESO. En las reuniones semanales solíamos analizar las dificultades, los conflictos, los problemas del grupo o de algún estudiante concreto. Y sopesábamos las posibles soluciones, las herramientas, las respuestas. Me reconfortaba comprobar cómo al principio había reticencias, dudas, escepticismo, pero al poco tiempo acudían a esas reuniones con la seguridad de que, en gran medida, encontrábamos las mejores soluciones.

3 – ¿En qué aspectos crees que puede mejorar la orientación educativa? ¿Cómo podría lograrse?

Es una pregunta difícil, compleja porque creo que no hay una respuesta clara. Hay centros en los que el Departamento de Orientación funciona a las mil maravillas, está plenamente integrado en el trabajo diario. En mi caso creo que lo conseguí, pero después de una labor continua, paciente. Pero también conocí a compañeros y compañeras que relataban las dificultades para llegar al profesorado y a los alumnos. En este sentido es fundamental que el orientador se implique en la vida del centro, que evite aislarse en su despacho, que haga mucho pasillo, mucho contacto con los profesores y, sobre todo, con el equipo directivo, esto es fundamental.

Estar al día en todos los campos sobre los que podemos trabajar (metodología, didáctica, psicología, técnicas de grupo, aprendizaje emocional, etc), para ayudar a nuestros compañeros cuando acudan a solicitar ayuda, es imprescindible.

A mí me sirvió de gran ayuda el grupo de trabajo de Orientación de Dos Hermanas. Teníamos una reunión mensual y en mi horario como orientador, con el conocimiento y consentimiento de la Dirección, se reservaba una mañana para estas reuniones. El intercambio de ideas, de experiencias, de conocimientos, fue esencial y sirvió para desarrollar algunos de los trabajos que realicé en el centro.

Como complemento de lo expresado anteriormente, una herramienta fundamental para mí fue el blog de orientación, pues me obligó a conocer el mundo de Internet, de los contactos virtuales con otros orientadores y orientadoras. Lo recomiendo encarecidamente.

Para finalizar, la administración debería atender y dotar con más medios a los Departamentos de Orientación, sobre todo en aquellos centros en los que el número y la diversidad del alumnado o la situación en zonas deprimidas y con dificultades sociales lo demanda.

4 – Seguro que, de tus años en orientación educativa, guardas algún recuerdo especial sobre un centro, proyecto, grupo de alumnos… ¿Cuál te animas a compartir con los lectores de Colectivo Orienta?  

Ya comenté con anterioridad la labor de los profesionales del Grupo de Orientación de Dos Hermanas. El intercambio de experiencias o la realización de proyectos en común, como es, por ejemplo, la Guía de Orientación de Dos Hermanas o el estudio de casos, supone un apoyo importante para los orientadores y orientadoras.

En cuanto al centro, el único en el que trabajé durante mis seis últimos años antes de jubilarme fue el IES Hermanos Machado, de Montequinto (Dos Hermanas). Aunque los comienzos fueron complicados, sobre todo por mi falta de experiencia, reconozco que poco a poco me fui integrando en el grupo y la visibilidad del Departamento de Orientación, tanto por las charlas a los alumnos, los materiales elaborados, la página web, las reuniones con el profesorado, las intervenciones individuales con el alumnado, etc, hicieron que la integración fuera completa y satisfactoria. De hecho, sigo visitando periódicamente al centro y me siento muy bien acogido.

5 – Y para terminar, te pedimos que actúes como orientador/a. ¿Qué le recomendarías a una orientadora u orientador que está empezando en su trabajo?

No soy muy dado a dar consejos, a pesar de que, dicen, una de las tareas del orientador es aconsejar. Yo prefiero informar, hablar desde la voz de la experiencia, exponer pros y contras…, porque las decisiones son siempre personales y pueden cambiar según las circunstancias, los momentos concretos, las situaciones. Lo que hoy parece correcto, mañana no lo es.

Pero entiendo que aquellos que ya tenemos una edad y hemos trabajado muchos años en la educación podemos aportar esa experiencia. Así que yo recordaría que en un centro educativo el trabajo en equipo es esencial, imprescindible. Seguramente llegaremos con buenos propósitos, con objetivos muy claros, pero podemos encontrarnos con un grupo de docentes muy asentado, con proyectos que llevan realizándose varios años y que, quizás, no coinciden con nuestros criterios. En ese sentido hay que ser flexibles, adaptarse al centro, ganarse la confianza del profesorado, del alumnado, de padres y madres para, llegado el momento, intentar cambiar aquello que nos parece mejorable. Pero siempre desde el respeto, evitando enfrentamientos o posturas muy radicales.

Cuando se empieza, la teoría lo llena todo, tenemos muy presente lo que hemos estudiado, lo que hemos aprendido en la carrera o las experiencias que tuvimos como estudiantes. Eso puede servirnos en ocasiones, pero únicamente cuando llevamos un tiempo trabajando nos damos cuenta de lo que nos sirve y aquello que no funciona. Hay que autoevaluarse continuamente, siendo muy sinceros con nosotros mismos y evitar caer en los mismos errores.

Por último, es importante reunirse con otros orientadores y orientadoras, escucharlos, exponerles los problemas con los que nos encontramos, pedir ayuda. Mi experiencia me dice que en nuestra profesión estamos siempre dispuestos a compartir trabajos y a proporcionar ayuda de manera desinteresada. Un ejemplo muy concreto lo tenemos en el Colectivo Orienta y en la gran cantidad de páginas web y de blogs de orientación que se pueden encontrar en la red.

CapturaJosé Manuel Castro Díaz

https://www.facebook.com/xosem.castro

https://orientacionmachado.wordpress.com/

https://trecegatosnegros.wordpress.com/

 

Un comentario en “Entrevista a José Manuel Castro: “Hay que autoevaluarse continuamente…, y evitar caer en los mismos errores”

  1. Pingback: Feliz verano: echando un vistazo al curso 2018/19 en el blog Colectivo Orienta. | Colectivo Orienta

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