Los límites de la autoformación en red.

Hace unos meses, en Colectivo Orienta se publicó una entrada sobre la formación de los profesionales de la orientación educativa. Participantes en diferentes cursos de orientación educativa con TIC y en red, acompañados por las viñetas de Héctor Palazón, aportan en esta segunda parte su experiencia sobre la autoformación en línea.

“La formación en la orientación no se puede dar exclusivamente en espacios virtuales. Se está poniendo mucho énfasis en la autoformación a distancia, poco formal, invisible de cara a la administración, a veces poco práctica, superficial y costosa en tiempo invertido. Existe un exceso de infraestructura digital dedicada a la formación pero hay un sinfín de competencias y habilidades que necesitan aprenderse y experimentarse en escenarios reales, como son las competencias emocionales, la intervención grupal, la comunicación, el liderazgo, el trabajo en equipo, la negociación…, por poner algún ejemplo. (…) Apoyarse y ayudarse en comunidades virtuales es una parte de la autoformación, pero no es suficiente. Más que nunca los orientadores/as necesitamos disponer de un sistema específico de actualización psicopedagógica continua, actual, obligatoria, presencial, avalado por la administración educativa, que vaya más allá de la autoformación invisible en red, si no queremos acabar superados y devorados por la incompetencia, el desgaste y las exigencias del escenario real.» – Mónica Diz, 24-4-2017

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Viñeta de Héctor Palazón, orientador

«Los límites en red los pone cada uno» por Daniel Del Pozo Cuevas.

En mi opinión pasa un poco como con nuestros chavales de las aulas, están saturados de tanta información (tanto como la que reciben en clase como la que se encuentran en la web) pero se cuenta como muy poca formación (sobre todo de calidad).

Nos encontramos en una época de «sobreformación», de gente «remasterizada» atrapada además en centros educativos que suelen ser «de paso» o cementerios de elefantes en los que poder desarrollarte profesionalmente depende del buen talante de un equipo directivo o de un conjunto de profesores que quiera (imaginémonos si esto fuera igual en la medicina, que un cirujano se conformarse con lo que aprendió después de terminar el MIR).

Todo ello, hace que se forme una espiral de querer seguir formando bajo el amparo de poder coincidir con gente con las mismas inquietudes, poder conocerse y formar esas comunidades educativas donde dejar volar la imaginación, crear, construir y creer en esta profesión tan bonita que tenemos.

Las comunidades virtuales permiten que puedas gestionar tu tiempo, elegir tus intereses y, además, poder participar en entornos específicos donde dar y coger aquello que quieras, hablar el mismo idioma y sentirte parte. Por ello, son una gran oportunidad, donde los límites los puede poner cada uno y en muchas ocasiones decidir cuándo empieza y cuándo acaba.

Daniel

 

Daniel del Pozo Cuevas

Orientador en Comunidad de Madrid

«El componente socioemocional de la formación» por Rafael Rello Robledo.

Pienso que la autoformación tiene en sí misma límites al margen de ser virtual, lo que por otra parte también le añade limitaciones importantes. Creo que cuando aprendemos algo lo hacemos siempre de una manera intermediada, es decir, que siempre aprendemos por otros o con otros y compartimos lo que aprendemos, por ello creo que el concepto de autoformación es un concepto que puede llevar a error. Por mi cuenta puedo incorporar y procesar información, pero el conocimiento que construyo de este modo solo tendrá sentido si tiene una finalidad y esa finalidad casi siempre estará circunscrita a una relación social que tiene lugar en una interacción.

Los limites que creo que tiene la autoformación virtual hacen referencia al componente emocional del aprendizaje. No es lo mismo vivir experiencialmente situaciones e intercambios que hacerlo de modo representado por tecnologías al uso que seleccionan y realzan diferentes aspectos de las situaciones reales dando lugar a representaciones parciales o distorsionadas. Aunque la tecnología pueda reproducir con relativa fidelidad las situaciones y los entornos, las sensaciones derivadas de verse inmerso totalmente en los reales contribuyen en gran medida a la integración de lo aprendido.

Rafael

 

Rafael Rello Robledo

Orientador en la Comunidad de Madrid

 

Formación_en_red_III

Viñeta de Héctor Palazón, orientador

«Conocedores de todo, especialistas en nada» por María Mercedes Olmo Rovira.

Mi formación ha sido prácticamente presencial. Al principio porque era la única que se ofrecía, después porque encubría mis dificultades con las TICs y posteriormente porque es «ese espacio reservado para tu formación», dentro de la dinámica familiar.

Desde hace un par de años, también he buscado la formación on-line que voy compaginando con autoformación a través de lecturas, revistas, foros y demás. Ambas las veo interesantes. Depende de lo que busques, necesites o encuentres. Ambas tienen sus ventajas e inconvenientes.

La formación presencial te permite una interacción más directa con el ponente y con los participantes, pues aunque suelen ser sesiones muy expositivas, también abren un espacio al debate, reflexión o puesta en práctica. El inconveniente es que a veces, los participantes somos tan diversos, que la finalidad del curso se diluye o, que no existe una verdadera coordinación entre los mismos ponentes y se repiten ideas.

La formación on-line te permite distribuir tu tiempo y trabajo (aunque a veces, esto también se convierte en un inconveniente). Te permite poder encontrar una oferta más especializada y variada de temas ya que muchas veces se ofrecen desde ámbitos o instituciones que están fuera de los cauces habituales de formación, con lo que aportan una visión fresca y diferente al contexto educativo, que debemos conocer también, pues está repercutiendo en nuestra función docente. El inconveniente es que se pierde esa interacción, pues aunque existan foros, realmente no se da una conversación entre los participantes del curso. Todos nos dirigimos al ponente o gestor del curso. Hasta ahora, no he observado ninguna respuesta en cursos on-line que permita expresar que compartimos una idea, o que elogiamos un trabajo o intervención de un compañero. Además a veces, en la formación on-line, también te sientes perdido ante una dificultad, desubicado o angustiado al no llegar a tiempo a las tareas.

Otra de las dificultades que tengo con ambos tipos de formación, es el tema de la gestión de la información. En ambas te ofrecen un montón de referencias, links, blogs, etc, etc, a los que posteriormente no puedes sacarles jugo pues es tanta la información que al final se queda apartada para «cuando encuentres tiempo».

Parte del problema también viene derivado de que los orientadores nos convertimos en generalistas, «conocedores de todo, pero especialistas de nada». Y eso crea una sensación de frustración cuando ves, por ejemplo, el abanico tan grande de oferta formativa que se te ofrece y a la que no puedes abarcar, teniendo que seleccionar lo que más te interesa o lo que más crees que necesitas.

Mercedes

 

Mª Mercedes Olmo Rovira

Orientadora en C. Valenciana

«Favorecer la rentabilidad de recursos» por Mario Lara Ros.

Los entornos virtuales favorecen la rentabilidad de recursos: el más valioso de entre los muchos que podríamos considerar sería el tiempo, como el feedback en tiempo real con otros agentes educativos y, más especialmente, con compañeros y, sobre todo, expertos y especialistas en cada una de las facetas o frentes ante los cuales nos encontramos en el día a día profesionalmente hablando.

Poder tener acceso actualizado y en tiempo real, a las nuevas investigaciones, corrientes, recursos, foros, etc, es algo que el marco personal, directo o analógico no puede ofrecer más que de forma puntual y aislada: en congresos, jornadas, conferencias, cursos especializados del CEFIRE o de otras entidades, etc.

Además de toda esa rentabilidad y extensión del impacto y del acceso a tanta diversidad de recursos, el acceso virtual reduce considerablemente otros costes muy importantes: los económicos.

Como hándicap, quizás más importantes yo destacaría el tiempo invertido, en gran parte de las ocasiones, en el cribado y selección de aquellas fuentes de información y de recursos que se ajusten realmente a nuestras demandas y el otro, posiblemente el más grande de los peros, sea la falta de ese contacto físico, personal y directo pues…. entre otros motivos, de todos es sabido el potencial que la comunicación no verbal, por ejemplo, nos aporta y que en lo virtual se queda fuera: no existe.

También considero, por último, una excelente herramienta de modelado el que nos convirtamos, de cara al resto de compañeros docentes, y de cara a los propios alumnos, en un referente en el uso habitual y sistemático de las herramientas digitales y virtuales. Ese uso funcional y operativo genera sinergias en nuestros entornos laborales que son muy importantes.

Mario

 

Mario Lara Ros

Orientador en C. Valenciana

 

Formación_en_red_II

Viñeta de Héctor Palazón, orientador

«La formación on-line: un complemento» por Noelia Albano.

Mi opinión es similar a la de Mónica Diz: la autoformación únicamente virtual es insuficiente… es un complemento.. En mi opinión, creo que hay competencias, que se desarrollan en interacción persona a persona, no persona – dispositivo (tablet, ordenador, móvil…).  Creo que es una buena herramienta, para realizar las tareas que se nos van solicitando, para practicar ciertas competencias, pero realmente creo que hay que partir de una formación presencial. Los entornos virtuales agilizan tiempos y espacios, pero siempre y cuando se diseñen de manera adecuada… sin saturar a sus usuarios de tareas, filtrando la información relevante y útil, y persiguiendo desarrollar competencias reales.. y no cubrir solamente una necesidad formativa o informativa, que surge en un momento concreto por un colectivo.

Por otro lado, creo que dependiendo de las competencias que queramos desarrollar, o de la temática de la formación que queramos, unas veces, la virtual será oportuna, y otras se quedará corta. Por ejemplo, creo que este curso, tal como está planteado, en interacción continua con compañer@s y con el tutor, y lo práctico que está resultando, no requiere una formación presencial. Pero como dice Mónica, hay competencias que solo se desarrollan en entornos reales, y en interacción, porque aunque se utilicen videoconferencias… hay temas que requieren el contacto humano para que realmente sea un aprendizaje significativo, sobre todo cuando lo que se transmite se hace desde la emoción y la vocación.

Y en cuanto a las virtudes y límites, pues como virtud encuentro, que el aprendizaje en red te abre la posibilidad de desarrollar competencias bajo un sinfín de posibilidades… El límite, es ser capaces de filtrar, de reconocer… el tipo de formación que se puede realizar de manera virtual y en red, y la que debe ser presencial, por más que pueda resultarnos muy atractiva si se realiza de manera virtual.

Noelia

 

Noelia Albano

Orientadora en C. Valenciana

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Un comentario en “Los límites de la autoformación en red.

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