Entrevista a José Luis Galve: “De poco sirve la evaluación psicopedagógica si luego se diluye la intervención”

Hemos entrevistado a José Luis Galve Manzano, catedrático de orientación educativa. A él le debemos una larguísima y conocida lista de obras, recursos educativos e instrumentos de evaluación e intervención. Su variada trayectoria es un auténtico recorrido por la orientación en España en las cuatro últimas décadas. Recogemos su experta visión crítica sobre el pasado, presente y futuro de la orientación. 

¿Cómo llegaste a la orientación educativa? Cuéntanos algo sobre tus inicios y trayectoria como orientador.

Haciendo una breve introducción, diré que siempre “me he encontrado en el cambio”. Pertenecí a la primera promoción de COU, y a la primera promoción de Diplomado en Profesorado de EGB (cuando se otorgó el rango de carrera universitaria). En estos estudios iniciales surge el germen o la idea de que hay que seguir aprendiendo, que no basta con una titulación para ejercer de forma garantizada y de calidad. Que la formación recibida no es suficiente para trabajar en el ámbito educativo. Y que más allá de Magisterio, existen campos a los que acceder, o sea, a otras carreras universitarias a través del denominado “curso puente”.

Comienzo a trabajar a finales de los 70 con los Jesuitas, y con ellos aprendo dos cosas básicas: a) lo que es una organización estructurada y b) lo que son los congresos educativos de formación y coordinación (cuando en la enseñanza española esto último era algo inexistente).

Esto, con lo anteriormente indicado, me conduce a induce a los estudios de Psicología en la UCM, siendo nuevamente la primera promoción con el título de Licenciado en Psicología (hasta este momento eran Licenciados en Filosofía y Letras, sección Psicología).

Nuevamente surge la reflexión: “He hecho Psicología, pero ahora no hay donde trabajar” (estamos a principios de los años 80). En estos momentos coexisten los SOEV –un grupo de cinco profesionales por provincia- y los Equipos Multiprofesionales (que surgen para el apoyo y desarrollo de los Programas de Integración). En este momento junto con otros compañeros de estudios fundamos ALBOR, en cuyo ámbito si pude desarrollar una psicología aplicada. Simultaneándolo al principio la labor de maestro con la práctica privada en psicología (que dejo en 1996). Fueron momentos para trabajar en lo que me gustaba y cómo me gustaba. Realizando  en muchos momentos un trabajo creativo, personalizado, autodidacta, que nos lleva a la búsqueda de modelos teóricos, que pudiésemos aplicar en el ámbito laboral, junto a la propia investigación. Esta etapa culmina con la publicación de diferentes materiales de evaluación y de intervención (valga como ejemplo, ELA, CONCEBAS, BAHHAMAE, junto a programas de intervención como PROGENDA, ASÍ, LECO,…)

Desde la práctica pública se inicia un camino paralelo. A principios de los 80 surgen los programas de integración, y allí estamos apoyando el desarrollo de tal filosofía de enseñanza, en la segunda mitad de esta década, surgen y participo en los programas del MEC de Atenea, Mercurio, Compensatoria, PIPOE/SAPOE, todos ellos dentro del CP. Manual Azaña de Alcalá de Henares –Madrid- donde se ha creado, o mejor dicho juntado de forma aleatoria una plantilla activa, de gente joven, que quiere modificar la situación en el  ámbito escolar y por lo tanto, que están dispuestos a “tirar del carro” para que las cosas cambien. En resumen había ganas y espíritu de cambio. Era un momento en que hubo apoyo de las autoridades administrativas, con apoyos económicos, con formación, con aumento de plantillas, con algo que si no te gratificaba de forma económica si te compensaba de forma emocional. Sentías que algo se movía.

Así llegamos a mi primer puesto como orientador (PIPOE) dentro del plan experimental de la Reforma, pasando de profesor de EGB a orientador, a tiempo completo y liberado de clases, para un solo centro. Pero esto debió de ser un sueño, pues con la implantación de la LOGSE hubo una involución y los centros de primaria mayoritariamente siguieron con el modelo de equipos de sector o denominación similar.

En 1992 se convocan las primeras oposiciones de profesores de educación secundaria de psicología y pedagogía (orientadores) cuyo primer objetivo es integrar los antiguos “multis” y SOEV en un cuerpo único y ampliar las plantillas para dar respuesta a los institutos por un lado (a través de los departamentos de orientación) y a los colegios de primaria a través de los equipos de sector (o cualquiera de sus múltiples denominaciones que han tenido según la comunidad autónoma o modelo organizativo del que estemos hablando). Accedo a una plaza en los equipos de sector en Guadalajara, y posteriormente al Departamento de Orientación de IES Buero Vallejo de Guadalajara. Durante este tiempo realizo el doctorado, accedo a la condición de catedrático de Orientación y complementado con profesor de la universidad de Alcalá de Henares.

En estas tres últimas décadas participo en múltiples actividades formativas en casi todo el territorio español, tanto a nivel privado como a través de las Consejerías de Educación, e incluso en Hispanoamérica. Veo la transformación que ha llevado la educación y de forma más específica la orientación. Y el pesimismo me cunde, ya que he llegado a la conclusión que cuanto más se avanza en el tiempo menos se avanza en la calidad educativa y por lo tanto, su redundancia en la comunidad educativa. Cada comunidad autónoma tiene su “modelo”, lo que vale para un sitio no vale para otro, se genera una anarquía organizada en que el gobernante de turno hace lo que ya dijo Romanones en su tiempo, que era algo así como, “ustedes hagan las leyes que yo haré los reglamentos”. En nuestro ámbito, que es la orientación, en mi opinión esto ha culminado no en una mejora de la calidad en educación y en la orientación, sino en un control de estos profesionales como vehículo para implementar los intereses que ellos pretendan y no siempre enfocados a la calidad. Las aportaciones desde la inspección educativa son vergonzosas, quizás realicen las funciones de control y supervisión, pero difícilmente su otra función, que es la de asesoramiento en los centros (pero esto requeriría un análisis mucho más amplio).

Valgan unas cuantas ejemplificaciones:

  • Desvirtuación de roles, que pueden ser muy diferentes en la comunidades educativas. Las funciones de los servicios de orientación, son tan diferentes como si 17 estados independientes se tratase. Cada día se comparte menos.
  • Escasa aportación editorial o de investigación de la universidad ligada y aplicada al ámbito educativo (más investigan para su propia promoción profesional, ANECA, sexenios, etc.) que para que redunde en la comunidad educativa, pero eso sí financiado con dinero público. Nada más hay que ver el número de publicaciones que han surgido de la universidad y que se están aplicando en el ámbito educativo.
  • Los editores limitan la publicación ligada al ámbito educativo, sobre todo si puede estar ligada a un constante cambio legislativo –esto les ha solido crear quebrantos económicos por el continuo cambio legislativo-, con lo que lleva empobrecimiento progresivo. Además las limitaciones económicas que han tenido los centros junto con la escasísima dotación para orientación han frenado la aparición de nuevos productos.
  • Las administraciones educativas no implementan ni potencian el capital humano que tienen en sus propias plantillas (multitud de titulados con nivel superior o distinto al puesto que ocupan). Valga como ejemplo, que las licencias para estudios suelen beneficiar a quien las realiza ampliando su formación, pero escasamente redundan en el ámbito educativo al que pertenecen. Hay múltiples licenciados, y doctores que el casi exclusivo uso de su formación/titulación es para uso personal, pero no redundan en la comunidad que se lo “facilitó”. Lo esperable es y era que esa mejora de formación redundase en la comunidad educativa desde su propio espacio profesional en el ámbito educativo al que pertenece.
  • Desvirtuación de las cátedras. En el año 2004 accedo a Catedrático de la espacialidad. La única aportación es a mi currículo personal, a un plus en la nómina, y a poder acceder a profesor en la universidad. Y poco más. Desconozco el por qué no se han vuelto a convocar tales oposiciones que fomentarían la mejora profesional y la autoexigencia individual.

¿Qué parte de tu trabajo en orientación te gusta más?

En primer lugar el asesoramiento y la búsqueda de soluciones tanto para alumnado como para padres, y profesorado. En campos que lo dominan pero que necesitan para abordar el día a día con sus alumnos.

En otro plano estaría la investigación en la acción. Para avanzar hay que experimentar e investigar, y como mínimo aplicar técnicas y programas bajo control para ver su operatividad y funcionalidad.

También la evaluación psicopedagógica rigurosa. Y digo rigurosa, porque cuando interactúas con orientadores en la práctica, ya sea en formación directa u online, o en máster, ves siempre las mismas carencias, se mezclan técnicas y procedimientos, no se controla la elección de instrumentos, se utilizan instrumentos pirateados o con dudosas evidencias de validez y fiabilidad empíricas. Pero lo realmente interesante en este ámbito es que de poco sirve la evaluación si luego se diluye la intervención. Nuestros informes han servido para incluir o no al alumnado en una determinada lista, que las más de las veces ha pedido la administración educativa para tener unos estadísticos, que rara vez ha incluido a todos los tipos de alumnos con necesidades educativas, y que se han confeccionado más por intereses económicos que por necesidades reales (valga cuando el MEC pidió a las comunidades la relación de alumnos disléxicos y casi nadie disponía de tales estadísticos, simplemente se les había olvidado y no respondido a sus necesidades y derechos). En resumen, la aplicación de un instrumento de evaluación debe conllevar la posibilidad de desarrollar e implementar un programa de intervención para corregir o minimizar sus dificultades o limitaciones, implementando sus potencialidades hasta donde fuese posible.

La que menos me gusta o acepto es la docencia directa, y me explico no por este rol, sino porque limita muchísimos la versatilidad en el centro, el desarrollo de horarios, funciones y programas. Esto ha conllevado en muchos casos que el equipo directivo utilice esta función para “neutralizar al orientador” limitando su operatividad. Y el colmo es cuando se es equipo directivo y orientador a tiempo parcial, el caos al delimitar cuando se actúa con cada rol puede ser una bomba que denoste aún más nuestra función en el centro. Pero siempre habrá la excepción.

¿En qué aspectos crees que puede mejorar la orientación educativa? ¿Cómo podría lograrse?

En primer lugar, tener unos objetivos claros, comunes y compartidos en la mayoría de las administraciones educativas, cuya legislación e instrucciones no estuviese sometidos a continuo cambio, e intereses de la política de turno.

Tener una formación para la evaluación no solo de alumnos sino de programas, que posibiliten la estabilidad en el tiempo. Siempre hemos estado moviéndonos en modas, como por ejemplo, durante la década de los noventa hubo como temas monográficos, los programas de mejora de inteligencia, los programas de habilidades sociales, los programas de técnicas de estudio y estrategias de aprendizaje,… bueno pues en la actualidad han pasado de “moda” y casi nadie habla de esta temática. Sin embargo, hay colegios privados cuya base de su calidad siguen sustentándose en estas temáticas. Posteriormente estamos con conceptos tales como las competencias, las funciones ejecutivas, el coaching, la inclusión… son constructos sobre los que hemos estado trabajando desde tiempos inmemoriales, aunque con otras denominaciones y que posiblemente pasarán y que tienen un difícil asentamiento en los centros mientras no exista una planificación y una implementación a medio y largo plazo. La eficacia de un proyecto y los programas que lo integran no se ven a corto plazo y requieren una estabilidad temporal y unos recursos. En la enseñanza hay muy poco que inventar y sí bastante que regularizar con tiempos y recursos adecuados y suficientes.

Disponer de recursos materiales que posibiliten una intervención científica, de calidad y no depender de la “limosna” del equipo directivo de tu centro.

Realizar una formación continua de calidad, que conlleve una CARRERA PROFESIONAL/DOCENTE,  que sin duda alguna cada orientador/ª potenciaría en su propio interés y sin duda esto redundaría en la comunidad educativa.

Seguro que de tus años en orientación educativa, guardas algún recuerdo especial sobre un centro, proyecto, grupo de alumnos… ¿Cuál te animas a compartir con los lectores de Colectivo Orienta?

Sin dudas alguna los diez años pasados en el CP Manuel Azaña, había trabajo en equipo, colaborativo y participativo, con una ilusión de mejora y cambio.

En otro ámbito, mi propia historia de investigación en la acción, donde he llegado a generar más de 20 baterías de evaluación, otras tantas monografías y otros tantos programas de intervención. Todos ellos desarrollados con mis propios recursos, sin ayudas públicas y eso sí, contando con diversos orientadores que se han implicado en estas ideas a lo largo de 30 años.

Y para terminar, te pedimos que actúes como orientador. ¿Qué le recomendarías a una orientadora u orientador que está empezando en su trabajo?

Que tengan interés y profesionalidad, que las recompensas son a medio y largo plazo, pero que si se avanza se llega a las metas. Que si quieren trabajar en orientación tienen que tener una actualización formativa constante, que no basta con cumplir un horario en los centros educativos.  Que este rol profesional requiere sacrificio, tiempo y dedicación que casi nunca es reconocido desde la función pública, y tampoco desde la práctica privada (centros concertados) que son centros educativos donde la orientación se suele desarrollar bajo mínimos, principalmente por los condicionantes económicos que les impone la propia administración educativa.

En resumen, ir haciéndose un perfil profesional no exclusivamente para lograr un puesto de trabajo, sino para desarrollar y alcanzar un nivel óptimo profesional que redunde en la comunidad educativa, y que te produzca satisfacción personal por lo desarrollado en beneficio de la comunidad.

“Nada es verdad ni mentira, todo depende el cristal con que se mira”.

 

JOSÉ LUIS GALVE MANZANOCaptura

Maestro. Licenciado y Doctor en Psicología. Catedrático. Profesor de Universidad, Máster y Postgrado. Experto en Psicología Educativa. Especialista en Lenguaje Coordinador de CIDEAS. Colectivo para la Investigación y Desarrollos Educativos Aplicados.

 

https://www.facebook.com/joseluis.galvemanzano

jlgalve@telefonica.net

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3 comentarios en “Entrevista a José Luis Galve: “De poco sirve la evaluación psicopedagógica si luego se diluye la intervención”

  1. Interesante detalle del recorrido de la orientación en España en sus últimos cuarenta años, a través de la vivencia de un orientador. Un recorrido nada fácil ante una necesidad evidente de la que todavía quedan pendiente eficientes y efectivas decisiones. Un ciclo, en el que se aprecia que donde el saber educativo no introduzca actuaciones de calado profundo, sea capaz de acercarse a los reales problemas, se inyecten medidas acertadas y contrastadas por la ciencia educacional en el quehacer diario, se apoye por la misma Administración educativa, se proteja la labor orientadora en todos y cada uno de los escenarios de la trayectoria formadora y etapas (primaria, secundaria, superior y universitaria) su navegación irá de puerto en puerto sin anclaje fijo. Hora es que la ciencia ocupe el lugar que le corresponde con el justo reconocimiento de una profesión necesaria y sin ambages.
    Lo necesario siempre será imprescindible para el consiguiente acierto en el logro de los objetivos. El fin y los medios.

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  2. Y a esa andadura añado, ahora que estoy jubilado y comienzo a transitar por la vejez, la ayuda y acompañamiento de profesionales de la orientación especializados en esta última etapa.
    Puedo garantizar que no es la más fácil en la vida de una persona…
    Gracias José Luis por tu magisterio.
    Me fue muy útil.
    Un abrazo.

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  3. Pingback: Feliz verano: echando un vistazo al curso 2018/19 en el blog Colectivo Orienta. | Colectivo Orienta

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