Repensar la evaluación psicopedagógica (I).

Muchas personas, desde la Orientación Educativa, llegamos a la conclusión de que necesitamos transformar una de las funciones que nos ha sido encomendada: la evaluación psicopedagógica.

Mª José G. Corell, Diario de la Educación 21/12/2018.

Jesús Vidal (un “campeón”) nos diría que hay muchas barreras en los centros educativos para conseguir la “inclusión, diversidad y visibilidad”. Últimamente se está hablando de la evaluación psicopedagógica como una de estas barreras, y paradojicamente una de las herramientas propias de la orientación educativa.

Por ejemplo hace poco, María José G. Corell nos hizo repensar en el Diario de la Educación sobre las funciones y el papel que puede tomar la evaluación psicopedagógica.

Ahora y aquí, desde distintos enfoques y puntos de vista, son varias las personas que se han ofrecido a debatir sobre ella. Este es el primero de varios artículos con distintas reflexiones y visiones (puedes dejar la tuya como comentario).

Pixabay imagen.

Imagen de Pixabay.

Podríamos hablar de las muchas finalidades de la evaluación psicopedagógica y su legitimidad, pero lo que sabemos es que para conseguir un cambio, una mejora en la escuela, son insignificantes, por no decir nulas.

Mª José G. Corell, Diario de la Educación 21/12/2018.

Confío en tí, por Isabel Ibarrola.

En Infantil y Primaria la labor de la Orientación Educativa, como sugiere Mª José en este artículo, conlleva prioritariamente el diagnóstico en la evaluación psipopedagógica, para proporcionar los apoyos que se precisen. El trabajo en Secundaria (ESO, Bachillerato y FP) en los programas y planes (acción tutorial, orientación académico/profesional…). Al menos en mi experiencia, hasta el momento, así ha sido.

La coordinación de los equipos docentes es fundamental para dar respuesta a las necesidades de los diferentes grupos. Contrastando y acordando actuaciones se producen los cambios necesarios para que todo el alumnado pueda avanzar en su proceso educativo, corrigiendo conductas que lo interfieren. Por ello, en mi centro, con su segundo año de jornada continua, se organizan dichas reuniones en tiempo de exclusiva al terminar las clases a las 14:10, lo que permite que puedan celebrarse con la participación de todo el equipo docente, orientación y jefatura de estudios. En mi experiencia, los cambios más positivos para el conjunto del aula se producen mediante este tipo de coordinaciones.

Presentación, representación y oportunidad, conceptos en los que se centra  MªJosé, a partir de propuestas de Silvana Corso, suponen el necesario cambio de mirada que posibilita la transformación para que la oportunidad educativa permita el desarrollo integral de las personas: de centrarnos en lo negativo e inferior a la visión de lo posible a partir de expectativas positivas. No es que en los informes pertinentes no haya un apartado sobre lo que pueden hacer, es que la mirada suele fijarse en lo que no pueden, con lo que las limitaciones pasan a ocupar el lugar central. El apoyo se queda entonces atascado. Los avances son menos de los que podría esperarse si la mirada se amplía.

Las revisiones de los dictámenes son imprescindibles. Me he encontrado con una niña cuya valoración de discapacidad leve-ligera al revisar pasaba a límite y que en su primer curso de ESO obtenía resultados notables y sobresalientes en la primera evaluación. Su madre me llamaba orgullosa este diciembre pasado para contarme lo bien que iba en el Instituto. Con otra recién llegada de otro país en abril que en junio aprobaba todo el curso, cuando mi primer prejuicioso mensaje decía tanto a ella como a su madre que no se agobiara, que se fuera adaptando y que repetir el curso era lo esperado.

Dos diagnósticos en principio similares no suponen resultados similares. Implicación, trabajo, organización, motivación, carácter, intereses… cada persona es diferente. Hay que ver más allá del “poderoso” CI para darnos cuenta de que lo que parece poco probable es posible. Esto no significa que las expectativas no sean adecuadas, sino que nos quedamos con las orejeras puestas cuando hay que ampliar la mirada.

El mensaje sincero “confío en ti” es muy poderoso, porque trasladamos al alumnado el poder del cambio, que no vendrá de fuera.

Isabel Ibarrola.

Orientadora educativa en Navarra.

Imagen de Pixabay.

Tiempo de cambio, por Coral Elizondo.

La mayoría de las Comunidades Autónomas están reflexionando sobre la educación inclusiva con Decretos que contemplan la respuesta educativa inclusiva, la inclusión educativa del alumnado o los principios de equidad e inclusión en el sistema educativo, por citar algunos ejemplos, pero en todos ellos hay errores de base que nos llevan a seguir segregando. No me voy a centrar en ellos, pero si lo haré en el modelo psicopedagógico que defienden, un modelo psicopedagógico anclado en los años 90 y que sigue categorizando al alumnado con clasificaciones médicas y clínicas que nada tienen que ver con la educación; un modelo psicopedagógico centrado en el individuo, en su déficit y en sus necesidades, muy alejado por lo tanto del modelo de calidad de vida y de derechos humanos que defiende la educación inclusiva; un modelo psicopedagógico que etiqueta la no normalidad, que tiende a homogeneizarla y que conlleva adaptaciones para conseguirlo; un informe psicopedagógico que se acompaña de un dictamen excluyente. ¿Seguimos pensando que los decretos son inclusivos?

La inclusión es centrarse en la persona, en sus capacidades, en sus fortalezas, no en sus necesidades. La inclusión es eliminar las barreras a la presencia, al aprendizaje, a la participación, es por lo tanto modificar el contexto para que todo el alumnado pueda ser y estar en el aula en igualdad de oportunidades, no hablando entonces de compensar desigualdades, sino de igualdad, de derechos humanos y de justicia social.

Con este modelo debe ser la escuela la que se adapte al alumnado, no al revés como se viene haciendo desde finales de los años 80 cuando de forma experimental comenzaron los primeros centros educativos con el programa de integración. Es necesario dejar estas prácticas y empezar a hablar de accesibilidad universal en la educación para garantizar la igualdad de oportunidades, ofreciendo alternativas, opciones, apoyos y ajustes razonables de forma habitual cuando sean necesarios y sobre todo para poder asegurar que todos y cada uno de los niños y niñas tengan una educación inclusiva, equitativa y de calidad, como les corresponde por derecho.

Coral Elizondo

Coral Elizondo

Orientadora educativa

https://coralelizondo.wordpress.com

Imagen de Pixabay.

Una alumna que tenía un dictamen de escolarización desde los cuatro años con un diagnóstico de “retraso mental” sólo porque en una prueba, sólo una prueba, que se realiza un rato, en media mañana, había obtenido una puntuación que se consideraba por debajo de lo “normal”. ¿Qué expectativas podría tener ningún docente en el centro para alentar el aprendizaje de esta alumna?

Mª José G. Corell, Diario de la Educación 21/12/2018.

¿El problema es la evaluación psicopedagógica?, por Jesús Jarque.

Trabajo como orientador en un Colegio Público de Infantil y Primaria en Castilla-La Mancha y hace tiempo que percibo que la evaluación psicopedagógica tiene mala prensa, está mal vista, sobre todo entre los orientadores. Lo que se publica en las redes sociales es un ejemplo de ello, curiosamente por orientadores. El artículo de nuestra compañera María José va en esa línea.

Sintiéndolo mucho, no comparto esa opinión ni esa visión negativa de la evaluación psicopedagógica: por eso me veo cada vez más como un “bicho raro” entre mis colegas de la orientación; debo vivir en el error.

En su reflexión, María José plantea la falta de utilidad de la evaluación para introducir ninguna mejora en la vida del alumnado al que se evalúa y es más, se plantea que pueda ser un instrumento que cause dolor y daño. Y pone como ejemplo, el caso lamentable que se encontró de una niña diagnosticada de retraso mental a los 4 años, después de que un orientador le aplicara una prueba en un rato y esta le diera una puntuación por debajo de lo normal.

Yo creo que este es uno de los problemas: eso no es evaluación psicopedagógica, simplemente es un “churro”. No confundamos evaluación psicopedagógica con lo que no es. El problema no es la evaluación, el problema es un orientador incompetente.

Si cualquiera se pone a los mandos de un avión y se estrella, el problema no es el transporte aéreo y la solución no pasa por suprimir los vuelos de pasajeros; el problema es que no puede pilotar un avión alguien que no sabe hacerlo.

Mi experiencia no es la de esta compañera. Mi experiencia, y llevo unos cuantos años en esto, es justo lo contrario: es que la mejora de los alumnos con dificultades comenzó con la evaluación psicopedagógica. Y no hay intervención educativa eficaz en niños con necesidades educativas, sin una rigurosa evaluación psicopedagógica previa.

Tampoco estoy de acuerdo con considerar la evaluación psicopedagógica un juicio global sobre un niño: eso es demasiado pretencioso. Se trata de un proceso de recogida y análisis (se nos olvida el análisis) de información, para determinar las necesidades educativas de un alumno en su contexto y ofrecer la respuesta educativa más ajustada.

Otro problema del que podíamos hablar, es que nadie garantiza que se cumplan las medidas que se proponen en la evaluación, pero eso no es problema de la evaluación psicopedagógica. Si se propone que se adapten los exámenes a un niño y no se adaptan… ¿Es problema de la evaluación psicopedagógica?

Para terminar hago mi propuesta para repensar la evaluación psicopedagógica y transformarla: que se realice con absoluto rigor y con calidad y el que no sepa hacerla… que no la haga hasta que no aprenda.

Reconozco que la evaluación psicopedagógica está en peligro de extinción: en algunas comunidades ha desaparecido de facto, esa es la tendencia. Pero seguirá siendo imprescindible. Pero pasará de ser un servicio público que llegaba a todos ciudadanos, a ser algo solo al alcance de quien se lo pueda costear.

Jesús Jarque García

www.familiaycole.com

Pedagogo y orientador

 

Imagen de Pixabay.

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9 comentarios en “Repensar la evaluación psicopedagógica (I).

  1. Estoy de acuerdo con Jesús, el caso expuesto es una barbaridad una buena evaluacion es un instrumento clave para acercarnos a las necesidades y destrezas de los alumnos y conocerlos como personas poniendo en evidencia lo que les gusta sentirse escuchados y cada vez encontramos mas prisas por el ratio. Cuantas lo primero que necesita una evaluación es tiempo y ser continua. Cuando la realidad es prisas, plazos , mas burocracia y planes en papel que no siempre se dan luego en la practica…y pese a ello se intenta disfrutar de nuestra bella labor con personitas para que su desarrollo psicopedagógico y emocional sea el mas óptimo posible. Y con tantas limitaciones no siempre tenemos las mejores condiciones ni colaboración de quienes lo han de poner en practica. Otras afortunadamente si.

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  2. En primer lugar gracias a Colectivo orienta por propiciar el debate y gracias a las compañeras y compañero por vuestras reflexiones. Es necesario y urgente, para muchas personas ya llegamos tarde.
    Con la evaluación psicopedagógica, como decía en el texto, se realiza una presentación que genera una representación que le roba oportunidades al alumnado que la sufre. Ya sé que es una generalización y seguro que habrá alguna excepción, pero excepciones que nos indican que debemos pensar cómo estamos realizando esta función y mejorarla. No es que lo diga yo, lo dice la ONU en su informe a España publicado el pasado mes de mayo tras la investigación que realizó el comité. En él, además de hacer una crítica general al sistema educativo y al estado español por vulneraciones graves y sistemáticas del derecho a la educación inclusiva del alumnado, los orientadores tenemos el dudoso honor de que nos dediquen casi dos páginas, donde critican que sigamos anclados en el modelo médico a la hora de realizar la evaluación psicopedagogía y nos insta a pasar al modelo social.
    No se trata de criticar personalmente el trabajo de nadie, se trata de que como colectivo, debemos reflexionar sobre estos aspectos porque desde nuestra “visión” como profesionales, repito, en general, estamos “mirando” desde un paradigma, desde ahí, desde esa perspectiva, resulta difícil poder imaginar siquiera que las cosas pueden ser de forma muy diferente, para ello debemos salir del cuadrado que nos imponen los nueve puntos de los que hablaba en otro escrito:
    https://colectivorienta.wordpress.com/2017/06/26/como-propiciar-el-cambio-en-orientacion-educativa/
    Y como dice el comité de la ONU, al igual que muchas investigaciones y profesionales, debemos realizar el cambia de paradigma y adentrarnos en el modelo social. Tenemos camino por delante. Saludos y gracias

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    • Lo primero que creo es más real, ante todo este proceso de cambio , en busca de un “cambio de mirada”, es reflexionar sobre las orientaciones que proponemos en nuestras evaluaciones . Podemos empezar por ahí, plateandolas desde el enfoque DUA, así poco a poco iremos dando ayuda a nuestros docentes a plantearse y repensar algunas de sus actuaciones .
      Por otro lado, como orientadores es importante redactar nuestro informe centrándonos en las fortalezas del niño y no incidiendo de manera constante en sus dificultades .
      Personalmente , aunque desde el curso pasado he comenzado a reflexionar y ser consciente de ello, me resulto difícil . De manera habitual , en nuestra sociedad nos resulta más fácil resaltar los aspectos negativos y por contra, fijarnos en lo positivo cuesta más .
      El camino es este último . Desde luego bueno para todos: familia, alumno y docentes .
      A POR ELLO! Seguimos en el camino y eso es lo importante . Reflexionar sobre nuestro qué hacer diario .

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  3. Estoy muy de acuerdo con la opinión de Jesús Jarque. Como maestra especialista en Pedagógia Terapéutica, a día de hoy, considero imprescindible realizar la evaluación psicopedagogica, siempre y cuando se realice bien. Una gran barrera es que la evaluación se haga y quede en el olvido en el expediente del alumno y/o que las medidas que se proponen no se lleven a cabo…

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  4. Estoy totalmente de acuerdo con Jesus. La evaluacion psicopedagogica no solo es necesaria sino hay que hacerla bien. No es solo pasar unas pruebas y ya esta sino el analisis de unos resultados que establecera, o deberia de establecer la linia base a trabajar y a partir de ahi ofrecer a los alumnos la atencion mas adecuada, respetando sus necesidades, sus capacidades y su ritmo de aprendizaje.

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  5. Pingback: Feliz verano: echando un vistazo al curso 2018/19 en el blog Colectivo Orienta. | Colectivo Orienta

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