La diversidad de género en la dinámica del aula de Educación Primaria.

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Victoria García Cuenca comparte su experiencia como orientadora ante un caso de diversidad de género. Sin duda resultará muy útil para responder ante este tipo de diversidades que siempre han estado presentes y que paso a paso conseguimos hacer visibles también en las aulas.   

El curso pasado, y ante la detección del caso de una alumna trans en uno de los centros que atiendo como orientadora, aproveché la ‘red de compartidores’ (todos vosotros), la legislación que acompaña (Instrucciones de 15 de diciembre de 2016 en la Comunidad Valenciana) y el inestimable asesoramiento de Lambda Valencia para llevar a cabo algunas acciones desde la orientación educativa que me gustaría compartir por si pueden seros de utilidad.

A partir de esta recopilación de información y de la experiencia del curso pasado, dividiré este artículo en dos apartados. El primero, y más general, esbozará algunas líneas básicas para el trabajo del respeto a la diversidad de género dentro de cualquier aula; en el segundo, nos centraremos en la descripción de la intervención concreta llevada a cabo cuando se detecta la existencia de alumnado trans en nuestro centro.

Respeto a la diversidad de género desde el aula.

Comenzamos entonces con la prevención de la discriminación, con la creación de una dinámica de aula basada en el respeto a la diversidad (a todo tipo de diversidad). Por tanto, aunque no tengamos en nuestro centro alumnado trans, es importante asesorar al equipo docente (y aplicar a nuestra práctica diaria) en algunas medidas básicas como:

  • No presuponer el género de las personas que nos rodean, ya sea alumnado, profesorado o familias. Lo más seguro y rico es intentar utilizar un lenguaje inclusivo en nuestro día a día.

  • Igual que hacer el pequeño esfuerzo de utilizar un lenguaje inclusivo puede suponer una gran diferencia para muchas de las familias que atendemos, es importante también que nos autovigilemos (y vigilemos y analicemos en la comunidad educativa) el uso de la palabra ‘normal’. Tampoco en cuanto a diversidad familiar ni de género hay familias normales ni alumnos normales: la diversidad es lo natural.

  • Asociar unas conductas concretas a una expresión de género determinada (masculino o femenino) está muy relacionado con la intolerancia hacia la diversidad de género: ‘eso es de niños o eso es de niñas’. Es importantísimo cuestionar estos estereotipos con actividades planificadas dentro de la programación, pero también ante cualquier pequeña oportunidad que nos surja. A modo de curiosidad para orientadores, analizad la cantidad de chicas barriendo o con muñecas y chicos trajeados o jugando a fútbol que aparecen en los test psicopedagógicos estandarizados. La administración de una prueba puede ser otra oportunidad para romper estereotipos.

  • Es fundamental que nuestra respuesta (y la de todo el claustro) sea firme y clara ante conductas poco respetuosas con la diversidad de género o sexistas. Así debemos transmitirlo y así debemos intentar que quede reflejado en los planes de convivencia y registros internos de nuestros centros.

  • Por último, no podemos olvidar que todos hemos sido educados en el sexismo e incluso la transfobia: es una obligación como docentes plantearnos en reto de revisar nuestro vocabulario, nuestros prejuicios y nuestras presunciones cotidianas.

Además de estas propuestas básicas, estos son algunos materiales que en mi centro nos han resultado de utilidad:

Pero si existe una buena concienciación del profesorado, no siempre es necesario recurrir a material específico para trabajar la diversidad: desde Lengua Castellana se puede analizar el lenguaje inclusivo, desde Ciencias Sociales identificar anuncios sexistas en la televisión, desde Educación Física cuestionar los deportes de niños y los de niñas, etc. ¡Cualquier excusa es buena para promover el respeto!

¿Y qué hacemos cuando detectamos en nuestro centro la existencia de alumnado trans?

En primer lugar, es fundamental que todas los pasos que llevemos a cabo se rijan por un principio básico: el respeto y la protección de la intimidad y la privacidad del alumno. Cualquier medida que apliquemos o propongamos tiene que contar con la aceptación previa del alumno y de su familia.

female-2512010__340El proceso se inicia con la detección. En el caso de mi centro, fue la alumna la que un día comenzó a decir que ‘ahora quería ser una niña y se iba a llamar Antonia’. Su tutor se puso en contacto con el Servicio de Orientación ante esta situación. En otras ocasiones puede ser la familia la que dé la voz de alarma o incluso los compañeros. La cuestión es que, cuando algún miembro de la comunidad educativa detecte la posible existencia de un alumno cuya identidad de género pueda ser diferente a la que le fue asignada al nacer, los orientadores hemos de ponernos manos a la obra.

El primer paso será comunicar la situación al tutor, equipo directivo y proponer la creación de una comisión formada por ellos, nosotros y el coordinador de igualdad y convivencia. Paralelamente, como orientadores y de manera conjunta con el tutor, nos entrevistaremos tanto con el resto del equipo docente como con la familia del alumno, tanto para transmitir información sobre la situación observada como, fundamentalmente, para recoger datos sobre las conductas observadas por ellos y su actitud ante esta situación.

En el caso concreto que a mí me ocupó, la actitud inicial de la familia fue de negación pese a haber observado conductas y comentarios llamativos en casa desde los primeros años de la alumna. Tras varias entrevistas, el asesoramiento de una asociación externa e incluso la intervención de la Unidad de Salud Mental de la localidad, la familia ha aceptado la situación y colabora con el centro activamente.

Una vez se ha recogido toda la información de los diferentes contextos (recordamos, siempre priorizando la privacidad e intimidad del alumno), damos el siguiente paso: elaborar un plan de actuación.

Este plan de actuación lo elaborará la comisión creada al efecto e incluirá (siempre si existe el deseo del alumno y con la autorización familiar por escrito) algunas medidas como: dirigirse al alumno por su adscripción de género (‘él’ si es un niño, independientemente de que naciese con vulva), garantizar la libertad de vestimenta, determinar cuáles son sus vestuarios/aseos (si contamos con aseos mixtos en el centro nos evitamos esta situación incómoda) o evitar explícitamente las actividades diferenciadas por género (desde los grupos de niños contra los de niñas, a los disfraces diferentes, etc).

Este plan de actuación debe incluir, además, actividades formativas para:

  • Equipo docente: El alumno trans es un alumno del centro con unas características y necesidades muy concretas a las que todo el profesorado debe saber dar respuesta. Podemos asesorar al responsable de formación para que se ponga en contacto con asociaciones concretas o con los centros de formación del profesorado. También nosotros, orientadores, podemos aprovechar algún claustro para explicar cuál es el plan de actuación propuesto y resolver dudas.
  • Familias: ¿Por qué no aprovechar las escuelas de padres para tratar temas como la diversidad familiar, los estereotipos…?
  • Alumnado: No sólo en la clase del alumno trans tiene que darse una atención específica a la diversidad de género, sino en todas las aulas del centro. Se proponen a continuación algunos videos y cuentos para trabajar la transexualidad en tutoría de Educación Primaria (además de los materiales citados anteriormente). Todos estos materiales deben ser trabajados, analizados y debatidos con el pautaje directo y guiado del tutor:

Cuentos:

Vídeos:

Una vez conocidas todas las medidas adoptadas por el claustro, es fundamental establecer un calendario de reuniones de la comisión para analizar la evolución del caso y adaptar el plan de actuación a las nuevas necesidades. También como orientadores debemos planificar un calendario de coordinación con equipo docente y familia para valorar el progreso del alumno, y coordinarnos con los servicios externos cuando intervengan.

En conclusión…

  • La diversidad de género es otra más de las diversidades que encontramos en los centros y a las que hemos de dar respuesta. Nuestro objetivo es el desarrollo integral del alumno, y el desarrollo de la identidad de género es una pieza clave.
  • Pese a estas recomendaciones básicas que a mí me fueron útiles, cada alumno es un mundo: no dejéis de leer, de visitar, de llamar y preguntar… es una situación muy compleja y aún poco comprendida (incluso, por desgracia, por algunos miembros del claustro) y no sólo tenemos que acompañar, sino también dar una respuesta de calidad, ¡está el bienestar de una persona en juego!
  • Los prejuicios y los miedos también se educan, la Educación Infantil y Primaria es un momento clave e ideal para trabajarlos. ¡No perdamos la oportunidad!

Sed valientes.

Victoria Garcia Cuenca

Orientadora Servicio Psicopedagógico Escolar

 

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