Sin TIC no soy nada.

El orientador Alfredo Álvarez reflexiona acerca de la escasez de investigación sobre el uso vertiginoso de las TICs en orientación educativa y su relación con el alumnado. 

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Tomo prestado el título para esta reflexión de un blog en gallego que tuve en 2013 titulado “Sen TIC non son nada”. Comienzo por el final ya que, después de reflexionar sobre el tema, he llegado a la conclusión, imagino que tod@s lo sabéis, de que necesitamos algún estudio serio sobre el rumbo que debe tomar la orientación educativa en cuanto al uso de las TIC como herramienta clave para el desarrollo de nuestras funciones básicas. No estoy diciendo que no exista ninguna investigación pero el avance, el ritmo vertiginoso de la evolución tecnológica, es tan alto que necesitamos actualización urgente de datos objetivos, una investigación o estudio con el objetivo fundamental, según mi punto de vista, de relacionar y vincular los efectos beneficiosos del asesoramiento y la orientación con el uso de las TIC.

Por supuesto, teniendo en cuenta la opinión del colectivo más importante, el alumnado, sobre cuáles son los servicios y herramientas relacionados con la tecnología que consideran más prácticos y beneficiosos, creo que no siempre su opinión coincidirá con la nuestra.

Vemos que nuestro alumnado está constantemente conectado entre sí a través de la tecnología (Palfrey & Gasser, 2008). Un asombroso 90-95% de los adolescentes, según distintos estudios, usan internet diariamente como un lugar importante para la interacción social (Lenhart, 2015). Los teléfonos inteligentes se han convertido en el principal centro de comunicación para la juventud, y la práctica totalidad de ell@s están utilizando las redes sociales y siempre que pueden están en línea.

En orientación, creo yo, no debemos pasar esto por alto. Y sí, nuestro alumnado de primaria y secundaria se comunica de forma distinta, más a menudo y con más rapidez que las generaciones anteriores, y están utilizando fotos y vídeos, por ejemplo, como lenguajes para comunicarse (Lenhart, Madden, & Hitlin, 2005). Gracias a ésto, en su día pudimos conocer en tiempo real la evolución del fuego que asolaba nuestro paraíso gallego y los focos de incendio o carreteras de las que escapar.

Destacar que, entre otras de nuestras muchas tareas, los profesionales de la orientación en las escuelas e institutos asumimos la promoción del uso responsable de la tecnología en colaboración con las familias y el profesorado para aumentar la seguridad de nuestr@s estudiantes. Parece como si las personas que trabajamos en orientación tuviésemos la responsabilidad ética de “proteger” a nuestro alumnado del daño que puede surgir del uso de la tecnología. También parece que debemos estar preocupados y bien informados no sólo sobre el acoso cibernético, sino sobre la publicación de fotos inapropiadas por parte del alumnado o el envío de contenido indeseable a través, por ejemplo, de las distintas mensajerías de texto.

Palfrey y Gasser (2008) resaltaron hace ya un tiempo que para nuestro alumnado de hoy, las nuevas tecnologías digitales, los ordenadores y los teléfonos inteligentes son mediadores primarios de las conexiones entre humanos. Han creado una red continua que combina lo humano con lo técnico hasta un grado que nunca antes la humanidad había experimentado y que, lógicamente, está transformando las relaciones humanas de forma fundamental.

Desde luego la tecnología ha venido para quedarse e impregnar la educación, la vida en general. Las cuestiones relacionadas con el mundo digital y las TIC son comunes en nuestra sociedad pero el sistema educativo, como todos sabemos, se está quedando rezagado para ayudar a l@s niñ@s y adolescentes a convertirse en ciudadan@s digitales responsables (Giedd, 2012).

La comprensión de cómo los profesionales de la orientación estamos experimentando este fenómeno es importante, pero se ha realizado poca investigación sobre el grado de familiaridad y comodidad de los orientador@s en el uso de la tecnología digital, ni tampoco sobre nuestras interacciones con este “nuevo” alumnado que hoy tenemos en las clases.

¿Cuáles son nuestras experiencias reales en el uso de las TIC para desarrollar las funciones de orientación y asesoramiento?

Yo ya vengo notando que mi alumnado se siente más cómodo realizando ciertas actividades de orientación como son, por ejemplo, los cuestionarios de intereses profesionales, en su casa que no en su clase o en el departamento de orientación. Me parece determinante contar con la opinión del alumnado de cara a determinar qué aspectos, qué herramientas e incluso servicios de orientación y asesoramiento deberían incluirse en, llamémosle, una supuesta plataforma TIC de orientación, asesoramiento y apoyo. A modo de ejemplo, hay compañeros de profesión que consideran que la tutoría on-line individualizada sería determinante pero puede que el alumnado considere más fructífera la utilización de foros de discusión de counseling en dicha plataforma o quizás el uso de redes sociales específicas con grupos de profesionales de la orientación.

No tenemos, al menos no tengo, datos concretos sobre la utilidad de las diferentes estrategias y medios tecnológicos y de su fiabilidad y validez para los distintos actores de la orientación educativa. Pienso que con recabar la opinión de las personas profesionales de la orientación y del propio alumnado en una modesta investigación cualitativa de enfoque fenomenológico simplemente con entrevistas podría servir. Pero, ¿sirve de algo que yo utilice las TIC sin existir un proyecto común de centro para el uso de las mismas?.

Uno de los ejes clave, desde mi punto de vista, es el de la brecha cultural. Soy consciente de la controversia del término pero me refiero al hecho básico de la diferencia substancial entre mi relación, comprensión e inmersión como usuario ávido, por así decirlo, de la tecnología y la de mi alumnado que siempre ha vivido con internet y rodeado de redes sociales. Tecnología que es, incluso, la base de su socialización y que está está entretejida profundamente en sus vidas de forma determinante, también por la gratificación inmediata que les proporciona, hasta el punto que, algunas veces, podríamos preguntarnos: ¿qué tienen en sus vidas además de la tecnología?

Ya nadie discute los beneficios de las TIC para el alumnado especialmente introvertido o el uso de redes sociales para escribir, por ejemplo, poesía y recibir con ello gratificación inmediata. Las TIC como salida expresiva y creativa. Considero que la inmediatez de la información y la retroalimentación instantánea y constante de las TIC son realmente para nuestro alumnado como una cultura de las expectativas. Es fácil por esto, que si tienen una duda a las once de la noche crean que el orientador debería estar en línea y responder de inmediato ya que de otro modo entran en pánico y les inunda la angustia y ansiedad por no tener retroalimentación, esa gratificación inmediata a la que están acostumbrad@s. Es esta adicción, esta conexión permanente, la ansiedad que sufren por ello y la compulsión consecuente, uno de los mayores problemas también en orientación y asesoramiento.

Más allá, hace poco una de mis alumnas me contaba cómo creía que el elemento humano, la socialización como siempre la entendimos, se está resintiendo fuertemente, se está deslizando al abismo.

Y es que, a veces pienso que nuestro alumnado puede que llegue a trabajar en trabajos que ni siquiera existen hoy y que lo haga de manera que nunca tenga que interactuar con otras personas o, al menos, hacerlo muy poco. La condición humana es frágil, desde este punto de vista, y sigo considerando fundamental en mi trabajo de asesoramiento y orientación la interacción cara a cara, la empatía, la asertividad y, en general, la importancia de las habilidades sociales. Pienso que conectar las habilidades sociales con las actividades en línea de orientación puede ser algo novedoso y determinante para el alumnado que busca consejo. Sigo considerando determinante el lenguaje no verbal como un eje clave en la relación personal con mi alumnado y no soy capaz de entender la experiencia y las dudas concretas de mi alumnado sin una entrevista directa con cada uno de ell@s.

Volviendo al principio, necesitamos investigación para reconocer cómo los profesionales de la orientación y el asesoramiento escolar podemos entender mejor la influencia determinante de las TIC en la vida de nuestro alumnado y para que las mismas puedan tener un impacto positivo en el desarrollo general del mismo.

También sería interesante conocer la autoeficacia percibida por l@s propi@s orientador@s para adecuar una oferta formativa coherente en TIC para nuestro trabajo. Y no quiero olvidarme de la importancia de la formación de las familias en el uso de la tecnología de sus hij@s.

Tengo claro que mi alumnado seguirá viniendo al departamento de orientación con preguntas e inquietudes, cuando no ocurrencias, surgidas de su uso de las TIC. El desarrollo profesional de nuestras funciones de orientación relacionado con estas TIC proporciona oportunidades a l@s profesionales para obtener una mejor comprensión de la tecnología digital, de las estrategias de intervención y prevención y de sus los efectos potenciales sobre el desarrollo vital del alumnado.

Captura

 

Alfredo Álvarez Rivera

@noveleirez

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