Cómo (re)situarnos en orientación educativa desde un enfoque sistémico.

¿Por qué es necesario un enfoque sistémico en orientación educativa? ¿Qué aporta este enfoque sistémico a nuestra práctica profesional? Desde Colectivo Orienta, hemos planteado estas preguntas a dos profesionales que hablan con frecuencia de la orientación educativa sistémica: Raúl R. López y Eugenia Jiménez.

1 - Mi lugar, dentro o fuera - por Raúl R. López Reyes

Imagen: Raúl R. López Reyes. “Mi lugar, dentro o fuera”

 

Mi lugar, dentro o fuera, por Raúl R. López Reyes

¿Por qué es necesario un enfoque sistémico en orientación educativa? Porque es necesario dejar de poner el foco de interés en el sujeto (sujeto, inmovilizado, sometido, domado), en la anormalidad, es decir, en lo que no se ha definido culturalmente como normal; porque ante esto, lo único a cambiar es al alumno o alumna, y todo el sistema desconciencializado, permanecerá igual, causando sufrimientos.

Llevado al extremo, bajo el enfoque médico tradicional de la orientación, en la solicitud de intervención que hace un docente a la orientación, solo hay una aparente de voluntad de acción, pero en realidad en este mírame a este niño o niña, habría un mostrar ocultando, un mírale, para que lo miren y vean “otros” (especialistas), para que esté durante el máximo tiempo posible en un lugar diferente a mi aula (segregación), porque tras la creencia del “yo no sé qué hacer”, está el “yo no puedo verle”, pues verle hace, cual espejo, que vea mis supuestas faltas de capacidades para con él o ella, mi supuesta propia discapacidad (!). Mi miedo. Y el miedo, dice Nick Vuyicic, es la máxima discapacidad.

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Fuente: Raúl R. López

¿Qué aporta este enfoque sistémico a nuestra práctica profesional?  La Orientación sistémica es inevitablemente inclusiva, y por ello hoy en día, DISruptiva, comprometida, crítica, ética y TRANSFORMADORA, que ayuda a concienciar, y por lo tanto a DES-aprender al profesorado, al mismo tiempo que le empodera, haciéndole reconocer toda su capacidad profesional para favorecer el cambio, la adaptación real del aula a las necesidades de la diversidad del alumnado, y no a la adaptación del alumnado a la escuela o su exclusión.

3-modelo-de-orientacic3b3n-educativa-sistc3a9mica-2-rac3bal-r-lc3b3pez.pngFuente: Raúl R. López

El orientador/a, junto con los docentes y familia, analiza las posibles fuentes disfuncionales en el sistema (DISpedagógicas) y las respuestas que entre todos y todas podemos ofrecer. Es decir, se observan las necesidades de cambio que necesita el Sistema Educativo en el Aula y Centro, y se abordan las soluciones que toda la Comunidad Educativa podría y puede realmente ofrecer.

4 - Modelo de Orientación educativa sistémica 3 - Raúl R. LópezFuente: Raúl R. López

La Orientación educativa desde el paradigma sistémico es entender al alumnado como un sistema interrelacionado, de sus sistemas familiares a los que pertenece, y de los sistemas contextuales, institucionales, espaciales y temporales, en los que vive y le hacemos vivir. Cada uno/a desde su lugar, el trabajo y posición no es individual sino colectivo/a, donde lo importante no es tanto el qué, sino el cómo, dónde y cuándo… Desde el profundamente respetado, para quién y con quiénes, en el seno de su grupo/clase.

5 - Raúl R. López Reyes

Raúl R. López Reyes

Psicólogo. Psicoterapeuta gestáltico en Huelva.

Orientador educativo entre 1988 y 2017.

Dirige la página de Facebook “Orientación educativa sistémica”.

 

 

Sistema - Social mediaFoto: Geralt, 2016 – En Pixabay

 

Aprender a resituarnos, por Eugenia Jiménez Gallego

¿Por qué es necesario un enfoque sistémico en orientación educativa? Porque la realidad es sistémica: para comprender la conducta de las personas y generar cambios reales necesitamos visualizar primero los sistemas en los que estamos inmersos, y cómo están influyendo en esa conducta. Y este enfoque me proporciona muchas herramientas para ello: técnicas estructurales para organizar una entrevista, enfoque centrado en soluciones, genograma y dibujo de la familia, escultura familiar, preguntas circulares…

Porque muchos orientadores/as tendemos al desgaste profesional, a la sobrecarga. En parte ello se explica porque no tenemos una posición bien definida en el sistema escolar. Y en parte, porque por nuestra implicación vocacional tendemos a tomar papeles que no nos corresponden (directivos responsables de implementar las medidas de atención a la diversidad, inspectores que deben controlar, “padres adoptivos” de nuestro alumnado más vulnerable…) La sistémica nos muestra cómo esto nos genera estrés y frustración, y resistencia entre compañeros y usuarios. Y nos ayuda a cambiarlo.

También reduce nuestra frustración y aumenta nuestra eficacia un buen análisis sistémico de las demandas que nos llegan. Observar quién es el que pide ayuda y qué le mueve a hacerlo. Explicitar esa petición y negociarla si no podemos responderla desde nuestro contexto tal como viene.

Y veo este enfoque especialmente necesario para contrarrestar el movimiento cada vez más clínico en la atención a la diversidad, centrado en diagnosticar y categorizar déficits, al que nos está abocando la Administración. La visión sistémica afirma que si nos centramos en atender al “paciente señalado” en lugar de mirar los problemas de su sistema, no mejoraremos su situación sino que la perpetuaremos. Esto me lleva a citar a la familia (no solo a la madre) cuando me piden intervención, sea el tema que sea, para poder incidir en el sistema familiar. Y me mueve a mirar el sistema escolar y a colaborar con mis compañeros/as en convertirlo en un espacio más estimulante y protector para el alumnado. Mientras no mejoremos este sistema cada vez tendremos más casos que no encajan en él.

Psicología y pedagogía sistémicas

Fuente de la cita: eSistémica, 2016

¿Qué aporta este enfoque sistémico a nuestra práctica profesional?

En el asesoramiento a alumnos/as y padres/madres: Nos enseña a analizar las demandas para no ser manipulados y para responsabilizar a todos los implicados. Nos aporta técnicas para estructurar la entrevista, para evaluar la situación y para generar cambios reales. Y lo más importante, nos muestra cuál es nuestro lugar con respecto a la familia.

“Me parece que este es uno de los objetivos más importantes de la escuela: ayudar a cada alumno a descubrir su lugar en el mundo, en qué actividad brillan sus cualidades, qué tarea desarrolla con facilidad, dónde es útil a los otros. Con frecuencia he observado a los adolescentes entusiasmarse cuando vislumbran ese sitio. Con la sensación de haber llegado por fin a su destino, aunque quede mucho para materializarlo.” (E. Jiménez, 2016)

Evaluación psicopedagógica. Nos da herramientas para valorar los sistemas que influyen en la conducta del alumno/a: sea una cuestión de dificultades o de altas capacidades, o con problemas de conducta. Sólo así podremos dar pautas útiles.

Intervención con grupos. Por ejemplo, en la tutoría con los grupos de PMAR, muchas dificultades de aprendizaje están relacionadas con historias familiares y pautas relacionales, así que trabajo con ellos actividades que ayudan a los alumnos/as a entender su lugar en su sistema de origen y a ordenarse en él y en el sistema escolar. También utilizo esas actividades en los talleres de Inteligencia Emocional que pueden ofertarse como optativa de diseño propio o en horas de libro disposición. Y para mejorar por ejemplo la competencia de “aprender a aprender”, con el alumnado de PMAR o con el resto en tutoría, utilizo el enfoque centrado en soluciones y las preguntas circulares.

“Actualmente una de las competencias clave que hay que trabajar en educación es la competencia social. Y eso implica que los estudiantes tienen que aprender a cooperar y a resolver conflictos, porque los conflictos son parte de la vida. Bien los sabemos los adultos. Las habilidades sociales incluyen también saber iniciar conversaciones con sus iguales, valorar qué comentarios son adecuados en cada contexto, responder a críticas. Aprender a ignorar unas veces, a confrontarse otras, a unirse a otros semejantes para no resultar vulnerables.” (E. Jiménez, 2016)

Asesoramiento a tutores y equipos educativos. Me ayudan mucho: el análisis de las demandas, las técnicas para crear un contexto de colaboración y el enfoque centrado en soluciones.

Tránsito. Si queremos que este programa ayude a reducir el fracaso escolar, podemos realizar actividades que acerquen desde una mirada de respeto el sistema de Primaria y el de Secundaria.

“Cada transición incluye sus ilusiones y también sus fantasmas, tanto de los niños como de los padres. Y con frecuencia también desconfianzas del profesorado, de uno y otro lado, sobre la preparación de los chiquillos. Encontrarnos para hablar de todo ello y para celebrarlo juntos, reconociendo el lugar de cada uno, es lo que puede sanar esas heridas. Y aprender a despedirse de lo anterior y a integrarse en lo nuevo, uno de los aprendizajes más importantes que podemos regalar a nuestros alumnos.” (E. Jiménez, 2016)

– Y finalmente, la aportación para mi más importante: en la formación en enfoque sistémico revisamos nuestra posición en nuestro propio sistema familiar para entender cómo nos ubicamos actualmente. Cómo pasamos de ser niños cuidadores emocionales a “salvadores profesionales”. Y aprendemos a resituarnos.

“Nos puede ayudar una valiosa enseñanza de Angélica Olvera, pionera de la pedagogía sistémica: los “indicadores para detectar cuándo nos salimos de nuestro sitio”. Porque, como ella explica, los orientadores y docentes vocacionales tendemos a ocupar demasiado espacio, invadiendo el de los otros, sean padres o compañeros. Por eso, cuando notemos que estamos agotados, que no nos sentimos reconocidos, que fantaseamos con estar en otro lugar, podemos parar un instante para mirar hacia dentro. Y quizá entonces descubramos que, además de las presiones exteriores que sufrimos, también hacemos tareas que no nos corresponden y no nos han pedido. O juzgamos que los demás deberían comportarse según nuestros principios, y eso nos tiene descontentos y frustrados. En esto andamos, como tantos docentes que han descubierto que quieren caminar juntos, creciendo para poder acompañar a sus alumnos y alumnas. Con ilusión, sí. Con miedos, también. Como la misma vida.” (E. Jiménez, 2016)

Eugenia Jiménez Gallego

Orientadora del IES Isla de León, San Fernando (Cádiz)

Autora del blog eSistémica

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