¿Qué hacemos los orientadores y orientadoras por el cambio metodológico-didáctico?

Dos orientadores, José Marcos Resola desde Andalucía y Sergio Carretero desde Castilla-La Mancha, hablan sobre su labor como asesores en el cambio metodológico-didáctico.

Algunos caminos para el asesoramiento metodológico.

La cultura de innovación educativa en los centros de secundaria es muy diferente a la de educación primaria. Cambiar metodológicamente en secundaria es una práctica que requiere tiempo, formación, apuesta del equipo directivo y concienciación del Claustro de Profesores. Los pies en la tierra nos indican que es difícil de realizar, pues el concepto proyecto educativo no está interiorizado en la práctica docente; aquí cada uno desarrolla el currículum, requiriéndose coordinación intra e inter departamental.

Se llega a un asesoramiento metodológico desde diversos caminos.

  • 1) Cuando es una demanda realizada por un compañero. Se inicia un proceso de comunicación didáctica, que arranca con una entrevista, se ofrecen modelos, ejemplificaciones y acompañamos en la reflexión de cómo iniciar el cambio. Hasta aquí llegamos y faltaría el último e imprescindible paso, su puesta en práctica en la que creo deberíamos entrar en el aula, pero contamos con muchos muros “físicos, mentales y profesionales”.
  • 2) Cuando es una propuesta que realiza el orientador al equipo educativo. Normalmente surge en contexto de malos rendimientos académicos y problemas de convivencia. Esta propuesta no está arraigada en nuestra cultura profesional. Se comienza a explicar y llegan las primeras resistencias para poder implantarla en el aula, se sigue con apelaciones a su imposibilidad de puesta en práctica, se dice que se va a intentar pero en el fondo sabes que no llegará a puerto. Pasa el tiempo y todo sigue igual.

Aprovechando los cambios curriculares que se están implantando por entrada en vigor de la LOMCE, los orientadores estamos formándonos en nuevas propuestas metodológicas, a través de lecturas, asistencias a jornadas, cursos, redes sociales (en twitter, hemos iniciado el hashtag #RumboEducativo desde @Tuitorientador), webs o los Mooc del INTEF. Los orientadores estamos convencidos de la importancia de la metodología para mejorar la atención a la diversidad, la convivencia y alcanzar una escuela inclusiva.

Mesa en el III Congreso CIDO 2016, coordinada por J.M. Resola – Fuente

¿Cómo las estamos difundiendo? Aunque contamos con lugares como pueden ser las reuniones de los equipos educativos, las sesiones de evaluación o las reuniones del equipo técnico de coordinación pedagógica, las propuestas no llegan a tener el calado que exige un cambio metodológico. A veces me veo como un comercial de enciclopedias que intenta vender… en otras ocasiones les leo en el rostro a los compañeros frases del tipo: “vente a 3º D y me lo explicas allí”; otras veces me veo como prestidigitador curricular,… en resumen, no convenzo. ¿Pero es que tengo que ser un telepredicador curricular?

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Brian predicando… – Fuente: Life of Brian

Cuando explico a grandes rasgos cómo hacerlo, me falta la concreción, el detalle y el ejemplo para cada área curricular, lagunas que resquebrajan mi asesoramiento. Creo que falta un paso intermedio entre la propuesta y la adecuación curricular, problema que podría solventarse con un equipo interdisciplinar entre áreas curriculares y orientadores, en el seno del equipo técnico de coordinación pedagógica.

Otra posibilidad sería que formáramos a nuestros compañeros dentro de sus departamentos didácticos, en metodologías activas, en horarios de mañana y con carácter lectivo para todos.

¿Qué opináis? Esta entrada espera vuestros comentarios.

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José Marcos Resola

Orientador del IES Sierra Mágina de Mancha Real, Jaén

Nuestra labor asesora: tirarse a la piscina y polinizar.

Son numerosos los comentarios, incluso investigaciones que nos hablan de que el problema de la escuela (entre otros) es que no responde a las necesidades y retos de nuestra sociedad, se le acusa de abusar de una metodología anticuada e ineficaz. ¿Estáis de acuerdo con esta afirmación? ¿Hasta qué punto es así? ¿Qué papel jugamos los orientadores y orientadoras en todo esto? En nuestra labor asesora ¿priorizamos este tema para cambiar la escuela? Y, de ser así, ¿qué hacemos que funcione? En mi opinión, el cambio metodológico es una las nuestras principales funciones. En general la dejamos un poco de lado y priorizamos otras cosas, pero creo que es una línea de trabajo de la orientación fundamental y un poco abandonada. ¿Estáis de acuerdo? ¿Qué podemos hacer en esta línea? ¿Qué estamos haciendo ya en nuestros centros?

Esta fue mi propuesta de debate en la Comunidad OrienTapas en el primer trimestre. Tras haber leído las aportaciones, me ha resultado especialmente relevantes algunas cosas que destacan otros compañeros y compañeras, como la falta de formación, la constatación por parte de un compañero de la mejora de rendimiento del alumnado y la propuesta de creación de un departamento de innovación.

A partir de mi experiencia, voy a comentar dos ideas en positivo que en mi opinión son claves para el cambio metodológico.

A) En primer lugar, hay que tirarse a la piscina. Yo creo que más que falta de formación, lo que hace falta es empezar, decir “vamos a hacer algo”, ilusionarte y empezar a andar, y si es colectivamente mejor, porque hoy en día tenemos todos recursos necesarios para aprender lo que sea rápido, podemos escribir a cualquier persona del mundo que lo está haciendo y que estará encantada de ayudarnos. Y es que llevamos mucho tiempo acudiendo a formaciones en temas que llevan años dando vueltas, siempre me he preguntado que si te han contado una experiencia super-interesante, te ha gustado, ves la necesidad, ¿por qué no la haces? Y es que aquí tenemos una barrera importante: nos da miedo o pereza o hay algo que nos paraliza en el momento de saltar. Creo que una de las claves es que como orientadores tenemos que ser ese empujón, tenemos que estar ahí al quite. Yo he comprobado que con solo sentarte con un compañero y decir, “venga, vamos a hacer algo chulo este año” ¡y ya con eso a veces sale! Es maravilloso, y a partir de ahí, a equivocarnos y a aprender juntos.

B) La polinización es un proceso maravilloso, pero lento. Seguro que hemos escuchado el “vamos despacio porque vamos lejos”; pues esta es también una máxima en el cambio metodológico global. Los orientadores y orientadores somos como las abejas, ayudamos a que este proceso fluya, y hay que empezar pronto con algo, y a partir de ahí, tener paciencia porque las generalizaciones llevan tiempo, pero la clave es no rendirse y volver a la carga todas las temporadas, como “Saber y ganar”. ¿Queréis saber por qué Jordi Hurtado no envejece? Porque conserva la ilusión; y es que la ilusión y la innovación hacen mucho mejor nuestro trabajo y contagian a nuestro alrededor, como el polen, pero requieren tiempo y aire, y si una vez no sopla mucho o llueve poco, seguro que el curso siguiente llueve más o sopla más el viento.

bee-water

Fuente de la imagen: Retro-Lounge

Resumiendo, veo un doble papel del orientador/a: un amig@ graciosete que te empuja a la piscina en verano y una abeja, que poliniza a tope, confiando en que ya saldrá algo en algún sitio.

Sergio Carretero, orientador en Castilla-La Mancha

@s_carretero –  Orientando, que es gerundio

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2 comentarios en “¿Qué hacemos los orientadores y orientadoras por el cambio metodológico-didáctico?

  1. Yo he trabajado con éxito de avance metodológico en primaria. Lento pero eficaz.
    Creo y afirmo que este es EL CAMINO, lo otro son acciones interesantes, necesarias,… pero parcheo.
    Hay que incidir en el proceso de fabricación, no limitarnos a intervenir sobre los fallos.
    Creo que en Secundaria se ha de empezar por que el Profesorado REFLEXIONE sobre QUÉ ENSEÑAR, desde el sentido común y autoreflexion . Después vendrá el cómo hacerlo, metodología.
    A mi me está empezado a dar resultados

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  2. Estoy de acuerdo con vuestras opiniones. Pienso, desde mi experiencia, que en secundaria se va sintiendo la necesidad de cambiar aspectos del aula. En mi centro, dos compañeros me pidieron impartir juntos un curso sobre innovación. La respuesta ha sido masiva por parte del claustro (en horario lectivo): hemos comprobado el interés y la predisposición a hablar del tema. Creo que podemos encender la mecha y apoyar, con propuestas y orientaciones, a aquellos que quieren empezar el cambio. También hay que tener en cuenta que la administración nos empuja a innovar pero no nos proporciona espacios ni formación (sí apoya las formaciones de entidades privadas, al menos en Cataluña). Y además los currículum están cargados de contenidos que dificultan la tarea, lenta como decís pero necesaria, de introducir cambios metodológicos en el aula.

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