No hay tantos DIAs como DIEs (Metodología de trabajo).

De nuevo podemos disfrutar de uno de nuestros miembros más prolíficos, Raúl R. López Reyes. Esta vez, en su línea habitual de expresión y reflexión, nos deja un artículo donde contrapone dos conceptos que se unen en una única idea: no hay dificultades de aprendizaje sin dificultades de enseñanza.

al-tras-luz

Fotografía de Raúl R. López Reyes: “al-tras-luz”, realizada en la exposición “ni arte ni educación” Madrid 2015

No hay nada que se califique como más inútil por y para un maestro/a, que un informe de evaluación psicopedagógica de una alumna o alumno con posibles Dificultades de Aprendizaje (DIA), o en realidad de casi todos los informes. Quien lo solicita, ya sabe que no le dirá nada más significativo sobre lo que ya supiera, y que las orientaciones que va a recibir, serán auto-profética e irremediablemente, teóricas, utópicas, fuera de la realidad de un aula normalmente saturada de alumnado (muy diferentes)… Ya que, como siempre, le deja solo o sola y sin resolverle el problema.

El proceso…

El tutor/a solicita la intervención del orientador/a, explicitando su demanda de evaluación de uno o varios niños o niñas a los que ve con más problemas para seguir sus clases. Pero lo más habitual es que ésta, no es su verdadera demanda por lo que, al no serlo, la evaluación no le dará respuesta, no le servirá.

Porque su deseo no explícito suele ser: “sácame a este o a estos niños/as del aula”. (Y si no lo consigo, volveré a solicitarlo si cambia el orientador/a).

Pero en realidad, ésta tampoco es ésta su verdadera necesidad (!?), por lo que ni siquiera si consiguiera “sacar” al niño/a de su aula, se tranquilizaría… Tras esas pocas horas, el alumno/a vuelve a estar con él/ella con el mismo problema (o mayor tras y por su tiempo fuera)

La verdadera, profunda y no mostrada demanda del tutor/a, es que se encuentra angustiado/a, que su verdadera solicitud de intervención no es sobre el niño/a, sino sobre sí mismo/a… Que es él/ella quien necesita ayuda personal, porque no se siente feliz, siente miedo ante la intuida idea de necesitar cambiar, CREE QUE NO SABE qué hacer con ese alumno/a, ni con el resto de la natural diversidad existente en su grupo/clase.

La respuesta…

El trabajo personal conjunto, del orientador/a (formado/a en metodologías inclusivas), dentro del grupo/aula con el educador/a cuando esto es aceptado voluntariamente, parte del reconocimiento común del “no saber” (inicial), y finaliza con la toma de conciencia del docente, de que sí que sabe, que sí que puede… Quiere y hace, creativamente.

No hay tantos DIAs (alumnado que el profesorado cree con DIficultades de Aprendizaje) como DIEs (profesorado que se cree con DIficultades para la Enseñanza).

raul

Raúl R. López Reyes.

Psicólogo, Orientador educativo de la Junta de Andalucía

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