Orientación, acoso y líneas 900.

Colectivo Orienta avanza y seguimos compartiendo reflexiones que nos hacen repensar nuestro trabajo en los centros educativos. Hoy tenemos el lujo de compartir un artículo de nuestro orientador más misterioso en la red. A raíz de la presentación por el secretario de Estado de Educación del nuevo teléfono contra el acoso escolar y los malos tratos, que comenzará a funcionar mañana, 1 de noviembre, Orientador de pueblo nos invita a pensar sobre ello.

Basta darse una vuelta por los informativos para tomar conciencia de que nuestros centros educativos son un infierno, una autentica jungla poblada de acosadores impunes, al cargo de un profesorado ignorante que tortura al alumnado con toneladas diarias de deberes.

La cuestión de los deberes, parece que ya se ha solucionado a golpe de hashtags, mensajes de voz en grupos maternos de WhatsApp y anuncios de IKEA. Pero, ¿cómo erradicar ese mal endémico con nombre de restaurante pijo que es el bullying? Y sobre todo, ¿cómo hacerlo sin invertir tiempo y dinero en cosas inútiles como programas, protocolos, medidas preventivas, acción tutorial o formación? No se por qué no nos habíamos percatado antes de que la solución está en una línea 900.

Evidentemente, estoy siendo sarcástico. Mis dos o tres seguidores en Twitter sabrán que me gusta tomarme las cosas a broma, pero no pretendo frivolizar con un tema tan serio como el acoso escolar. Sin embargo, un poco de humor puede ayudarnos a digerir la indignación que provocan determinadas situaciones.

Hay una cuestión en la que espero que todos estaremos de acuerdo: el papel fundamental que debemos jugar los profesionales de la orientación a la hora de abordar los problemas de convivencia. Una labor esencialmente preventiva y sistémica de evaluación, asesoramiento e intervención; a desarrollar con el profesorado, el alumnado, las familias y la sociedad en su conjunto.

Como dicen nuestros políticos, debemos “hacer pedagogía” sobre qué diferencia el bullying de otros tipos de violencia escolar, potenciando estrategias como el entrenamiento en habilidades sociales, la educación emocional, la mediación y resolución de conflictos, la intervención temprana ante los trastornos de conducta, etc. Y además, por qué no, poniendo en marcha un teléfono para denunciar de manera anónima los casos de maltrato.

Ahora bien, antes de ponernos manos a la obra, repasemos un poco como está el patio de la orientación, especialmente en Andalucía, que es donde trabajo. Así, la American Counseling Association, la UNESCO y hasta nuestro cuñado José Antonio Marina, defienden una ratio de un orientador por cada 250 alumnos. Sin embargo, encontramos orientadores al cargo de más de 1300 alumnos de infantil y primaria, distribuidos en varios colegios que visitan una o dos veces a la semana. Como ustedes comprenderán, su actividad diaria se ve relegada a una labor fundamentalmente burocrática: firma de becas, “etiquetado” de alumnos con NEAE para facilitar a la Administración una gestión más “eficiente” de los recursos, etc.

No hablemos ya de los compañeros de los institutos, donde en la mayoría de los casos han desaparecido las reuniones de coordinación con los tutores gracias a la chapuza del curso pasado con los horarios. Orientadores que también sufren ratios inhumanas y que, en muchas ocasiones, están asumiendo una carga docente que no les corresponde, convirtiéndose en chicos para todo que igual te dan una Psicología de 2º de Bachillerato, que una optativa de Cultura Emprendedora en 1º de ESO.

Todo ello, sin normativa específica que regule la acción tutorial o la orientación en ninguna de las etapas, con un vergonzoso e ineficaz modelo incompleto de servicios de orientación y una capacidad de toma de decisiones por parte de los orientadores cada vez más supeditada a los equipos directivos.

Si a ello le sumamos un currículo decimonónico, aulas masificadas, familias “pasotas” y un profesorado cada vez más quemado, el drama está garantizado. Cuántos riesgos de agresión evitaríamos, por ejemplo, si el alumnado saliera al recreo a distintas horas, organizado por cursos en distintos espacios; en lugar de soltar a todos en el patio a la vez, al cargo de cuatro o cinco profesores. Pero para eso, hace falta racionalizar los horarios, además de aumentar los recursos humanos y materiales en los centros. Y claro, sale más barato montar una línea 900.

foto-orientador-de-pueblo

Orientador de Pueblo
@orientadepueblo

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s