Orientando a la Comunidad Educativa. Primer eslabón: Las familias.

Como Orientadora con más 10 años de experiencia en las distintas etapas escolares, quiero hoy incitar a la reflexión sobre un tema que me sigue preocupando desde hace tiempo. Me resulta sorprendente seguir encontrándome, de vez en cuando, eso sí, con familias diversas, que comentan a la salida de una sesión de orientación: “no sabía que existía este servicio” o “nunca nos habían tratado de esta manera, ayudándonos en vez de salir desalentados”, no puedo por menos de preguntarme qué sucede.

¿Qué sucede en algunos intercambios con las familias? ¿Qué sucede en algunas entrevistas de los profesionales de la Orientación y el apoyo escolar previsiblemente mas sensibilizados hacia las dificultades? ¿Qué sucede en algunas sesiones de tutoría del profesorado? e incluso ¿Qué sucede en otros encuentros con las familias en general?

Cuando algunas familias se sienten así hemos de replantearnos algunas premisas: ¿Los principios educativos o nuestro Código Deontológico? ¿Las técnicas de entrevista y comunicación?, ¿Por qué nos ponemos, algunos o a veces, en contra de las familias? ¿No es nuestra labor fundamental ayudar, colaborar, promover cambios para que todos los alumnos avancen en el sendero de la enseñanza obligatoria? ¿Teniendo de frente a las familias lograremos nuestros fines? ¿Qué nos frena a hacer a las familias nuestras aliadas para generar cambios y mejoras?

Intentando poner mi grano de arena para ir generando cambios y desde mi humilde quehacer, propongo unos principios, con los que acudir a las entrevistas o a cualquier acción, que se promueva en los centros y que se dirija a las familias.

  1. Mi objetivo fundamental y mi meta en cualquier intervención con las familias, sea a nivel individual o grupal es la mejora de la situación del alumno o grupo de toda mi actuación se dirige a esa meta.
  2. Nunca dudo que todo padre-madre quiere ayudar a su hijo/a, venga con la actitud que venga a la entrevista o al centro. Este es un objetivo que ya tenemos en común al aplicar el principio número uno. Comenzamos el encuentro con objetivos en común. Buen inicio.
  3. Me pongo por bandera, que no pretendo cambiar la forma de vida completa hacia una situación ideal de libro, sino generar una pequeña inclinación hacia el cambio positivo, que a su vez siga generando progresos autónomos en el futuro, sin nuestra ayuda.
  4. Les planteo metas a las que hay que tender, el camino lo han de recorrer ellos y no es fácil. Démosle la vuelta a la frase de Séneca: “No hay viento favorable para el que no sabe donde va”. Y así se lo hago saber.
  5. Defino el intercambio: Yo no soy el experto que tiene la solución a sus dificultades, las soluciones y herramientas las tienen ellos, sólo hay que encontrarlas y probar y entrenar; yo les puedo sugerir ideas, algunas formas de hacer, abaladas por la investigación, la literatura científica o la experiencia, después se han de quedar con lo que les sirva en su familia en particular, y así se lo expreso tal cual.
  6. Un principio de partida: “Cualquier cambio en la actitud de una familia, genera un cambio en la situación del alumno”. Posteriormente hay que mantenerlo, para ello seguir el principio número cuatro.
  7. Si una familia no se siente entendida y comprendida, no generará cambio alguno, no conseguimos nuestro objetivo, ni ellos el suyo. ¡Tiempo perdido, con lo valioso que es!
  8. Utilización de las técnicas de entrevista y comunicación, de forma sincera y plena. Durante una hora las dificultades de la familia son las que yo pudiera tener. Me encuentro plenamente en el presente, para encontrar soluciones conjuntas, particulares y creativas, adecuadas a cada consulta o intervención.
  9. Aplico el principio de economía: Si la intervención es eficaz en el ahora, necesitará de menos ayuda e intervención posterior.
  10. Por último, después de analizar y concretar las necesidades del alumno/a y la familia, me dispongo a ampliar el círculo de acción a los profesionales que trabajan con el mismo, para que se corresponsabilicen con el mismo objetivo: la mejora y el progreso del alumno.

Con la misma intención que en la acción hacia las familias, la de pretender mejorar el subsistema centro y por ende el sistema educativo en general, expongo estos principios, por si a algún profesional educativo le son de utilidad. Se trata de ir probando alguno y comprobar que funcionan; y asegurar que ninguna familia sienta que no se le escucha o se le pretende ayudar desde el servicio de Orientación o en peor caso ignore que existe el mismo, en los centros escolares.

Captura

María de las Olas R.H.

Orientadora educativa
Blog “todoorienta

 

Anuncios

2 comentarios en “Orientando a la Comunidad Educativa. Primer eslabón: Las familias.

  1. Muy buena esta reflexión. Felicidades Mariola, comparto esta línea de trabajo con las familias. reseñar el punto 2. nunca dudo que todo padre, madre quiere ayudar a sus hijos venga con la actitud que venga. como tu explicas aunque sea un pequeño cambio en la actitud de la familia genera un camio en la actitud del alumno, alumna. Este pequeño cambio puede ser el inicio hacia nuevas perspectivas, metas, expectativas, motivación para el logro de ese alumno y su familia.

    Me gusta

  2. Muchas Gracias. Sencillo… Esquemático… Claro y con corazón. Te felicito. Yo llevo 34 años de experiencia como Orientador y también suscribo lo que nos dices.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s