Vamos al futuro. ¿Quién se sube?

Vamos al futuro. ¿Quién se sube?

Este sería el título que yo le daría al libro blanco de José Antonio Marina cuando habla del acceso a la función docente, como profesión de alto nivel.

Aunque pone como ejemplo a varios países como Singapur, Estados Unidos, Finlandia… en cuanto a los criterios de admisión,  que se siguen en cada uno de ellos,  para el acceso a la formación universitaria, no hay una propuesta clara para nuestro país.

En mi humilde opinión,  creo que la selección de los mejores aspirantes a la función docente, no deberían de estar basados en sistemas de evaluación cuantitativos, como es el caso de carreras como medicina, en el que únicamente se tiene en cuenta la mejor nota de corte, determinada por las pruebas PAU y el expediente académico de bachillerato.  Los mejores talentos ¿quienes serían?  Sobra decir que el éxito académico, en nuestro sistema educativo, está relacionado directamente con las aptitudes lingüísticas y las numéricas. Dicho de otra manera solamente se potencian las inteligencias verbal-lingüística y la lógico-matemática de Howard Gardner. Y para más inri… sí, sí nosotros, los orientadores utilizamos pruebas psicométricas que miden fundamentalmente los factores, antes citados. Buena prueba de ello es el Badyg de Carlos Yuste para todos sus niveles, que estoy segura que muchos de nosotros,  la utilizamos como un  instrumento más para la evaluación psicopedagógica.

¿No pensáis que  las inteligencias interpersonal e intrapersonal que supone desarrollar habilidades, como capacidad de escucha, empatía, resiliencia,… tan importantes para el ejercicio de cualquier profesión y por ende para el desempeño de la función docente, serían imprescindibles para esa selección de los mejores aspirantes a nuestra profesión? Si yo formase parte de esa comisión de selección, mis candidatos serían algunos de nuestros estupendos mediadores de los equipos de convivencia y mediación que hay en los centros. Son aquellos alumnos, que con su inteligencia innata para ponerse en los zapatos de los demás y cristalizada por la formación que reciben, son auténticos managers del pilotaje emocional tan presente en las aulas y que muchos de los actuales docentes no saben gestionar.

Lo que pasa en las Vegas se queda en las Vegas.

Así es como llamaría yo, a algunos de los aspectos que no les concede el tratamiento, que según mi consideración deberían de tener, en el  capítulo que José Antonio Marina dedica al diseño de la profesión docente, en el cual habla del DEP (MIR educativo). Son aquellos docentes que quedarían bajo el paraguas de lo que él llama y cito textualmente:

“Progreso en el mismo puesto de trabajo. Hay extraordinarios docentes que no tienen interés en ascender, sino en permanecer en el aula, y conviene que así sea. Pero eso no debe impedir que su calidad se reconozca con algún tipo de incentivo o premio: becas de formación, permisos sabáticos para ampliar estudios, incentivos honoríficos y económicos. Una parte de los honorarios deberían relacionarse con la excelencia en el desempeño, evaluada según los criterios que expondremos más tarde”

Efectivamente estos, son los docentes que hay que tratar como “oro en paño “ y es razonable que algún tipo de compensación deberían de tener. Son felices en sus aulas, aman la profesión, son los que están siempre en fase beta (que recientemente he leído en un artículo). Ellos sí serían agentes principales en el motor de cambio. Una mínima parte, tienen un reconocimiento social y en algún caso recompensación económica y que luego son los que tienen más protagonismo en ponencias, redes sociales, charlas TED, medios de comunicación  tradicionales… Pero en cualquier caso su quehacer docente, su metodología, su estilo docente queda relegado a las cuatro paredes de su aula.

Aunque las TIC han permitido dar un salto muy importante para asomarse a esa ventana, a través de la cual, podemos ver experiencias de gran valor educativo, igualmente se debería de promover el que esos docentes fuesen profesores “pico” de los profesores “valle“, es decir posibilitar esa apertura de sus aulas y que por lo tanto “lo que pasa en las Vegas NO se quede en las Vegas”

Cierto es, que habla de que se deben “recoger, evaluar y difundir, las mejores prácticas realizadas en nuestro país, identificando a los mejores docentes” . Pero no dice como va a ser ese proceso. Parece más una declaración de buenas intenciones que una propuesta de como se debería de hacer paso a paso.

Si quieres cambiar pasa a la acción.

Esta es otra lectura que debería hacerse de la refle-acción ( término acuñado por Claudio Castilla) de la educación. José Antonio Marina introduce un nuevo organismo de funcionamiento:

El Consejo Pedagógico del Estado podría formarse integrando funciones de organismos preexistentes como el Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa (CNIIE), el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF) y el Instituto Nacional de Evaluación Educativa  (INEE). Lo que cambiaría serían sus funciones y su funcionamiento. Aunque sobrepasando ampliamente las atribuciones y límites de este Libro Blanco, sugerimos la conveniencia de solicitar que S.M. el Rey presidiera este Consejo Pedagógico, para destacar su carácter estatal y subrayar la importancia que la educación básica tiene para la nación. 

¿No debería estar en el consejo pedagógico del estado  alguna organización empresarial para acercar el mundo laboral a la escuela? Las competencias que se deben evaluar en el sistema educativo y que exige el sistema laboral para preparar a nuestros alumnos como ciudadanos del futuro no debería de estar alejadas de la escuela.

Sí se habla en este libro blanco de las comunidades de aprendizaje como una metodología de acercar la escuela al entorno. También cita el aprendizaje basado en proyectos. Pero se vuelve a caer en el terreno de las generalidades. ¿Qué grado de conocimiento se tiene de estas experiencias de auténtica innovación educativa llevadas a cabo en algunos centros? Se ha llegado a tener como interlocutores a los protagonistas de estas nuevas metodologías activas o simplemente el conocimiento se limita al rum rum de posts, alguna publicación en revistas, sin llegar a vivenciar y conocer in situ el potencial de estas praxis?

No quiero terminar este artículo, sin mencionar, que muchas de las ideas esgrimidas en este libro blanco, responden a mi manera de pensar y de entender la educación. Únicamente he querido matizar algunos aspectos, que en el transcurso de la lectura me han llevado a las reflexiones expuestas anteriormente.

Recomiendo leer el post de un maestro enredado y también esta entrada del blog si es por el maestro nunca aprendo. La primera de las publicaciones hace un análisis muy competo que titula “El libro blanco lo tiene negro” y la segunda se centra en el modelo de acceso a la función pública que propone José Antonio Marina, que lleva por título “¿Cómo serían la futuras oposiciones según el modelo de Marina? Análisis y reflexión”.

Captura

Lourdes Otero

Orientadora en el IES Xosé Neira Vilas (Oleiros, A Coruña).

Blog “Convivencia e orientación en Perillo”


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Un comentario en “Vamos al futuro. ¿Quién se sube?

  1. Muy buen análisis, Lourdes. Creo que tratas uno de los temas claves, la formación y el desarrollo profesional docente (“desarrollo de la carrera”). Hace unas semanas otro orientador, Víctor Cuevas, publicó una entrada en su blog muy crítica con el Libro Blanco de Marina. Aquí dejo el enlace: http://educadores21.com/?p=14567

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